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FIRMA INVITADA

CARLOS PAJARES

Sencillez de la naturaleza

17.01.2020 
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CUANDO contemplamos el mar o la montaña sentimos su inmensidad, su grandiosidad o su belleza. Esos atributos son los que usualmente empleamos al referirnos hacia la naturaleza, sin embargo, es mucho menos frecuente decir que es sencilla o simple. Sencillez es una cualidad que se reserva para las personas o para determinadas cosas o problemas. No es el único adjetivo reservado a ellas, que se usa para hablar de la naturaleza. Por ejemplo, decimos madre naturaleza. Al expresarnos así, reflejamos una manera cariñosa de decir que nos sentimos abrazados por ella, y que nosotros también queramos abrazarla. Consideramos a la naturaleza como un ser vivo. De hecho, natura tiene su raíz en nacer.

Hoy en día cada vez se hace más patente la necesidad de prestarle atención y cuidarla porque ella nos da muchas cosas y es imprescindible para nosotros. Damos un tratamiento personal a la naturaleza y sabemos que cualquier daño que sufra en una parte de ella, tarde o temprano, repercutirá en nosotros. Ese cariño hacia la naturaleza, la refleja maravillosamente Emilia Pardo Bazán en la novela del mismo nombre: la madre naturaleza, en este caso naturaleza gallega.

Volviendo a la sencillez y simplicidad de la naturaleza, Isaac Newton expresó muy bien su significado al decir: "La naturaleza no hace las cosas en vano y es vano lo que sucede por efecto de mucho cuando basta con menos. La naturaleza es simple y no prodiga la causa de las cosas". El gran Newton decía esto después de descubrir que las trayectorias de los planetas alrededor del Sol se explicaban por las mismas leyes que el movimiento de cualquier cuerpo, leyes propuestas por él mismo. Para obtener la explicación, Newton tuvo que inventar el cálculo diferencial e integral. Newton unificó así los diversos movimientos de todas las cosas.

Filósofos anteriores a Newton ya habían barruntado la sencillez de la naturaleza, así Aristóteles dijo: "La naturaleza no hace nada en vano" y Averroes: "En la naturaleza no hay nada superfluo". El fraile franciscano Occam nos había dicho en el siglo XXIII que de todas las posibilidades la teoría más sencilla es la más probable. Otro gran físico del siglo XX, Heisenberg, uno de los padres de la Mecánica Cuántica decía: "El conseguir conjugar la diversidad de la naturaleza con la unidad y que esa diversidad aparezca en ella unificada, trae como consecuencia que la podamos percibir como algo simple y bello al mismo tiempo". Por eso en la entrada de la Universidad de Gottingen aparece la expresión latina: "La simplicidad es el sello de lo verdadero", a modo de anuncio para los que pretenden descubrir la verdad.

¿Por qué la naturaleza es sencilla? No es fácil contestar a dicha pregunta fuera de la religión. Dentro de ella, por ejemplo, San Benito la veía reflejo de su Creador que es absoluta simplicidad, perfecta naturalidad. En la misma línea el prior de los cistercienses de Sobrado dos Monxes, Carlos Cuartango, propugnaba ser: "Simples con el Dios simplicísimo" que uso como título de la conferencia celebración de los 50 años de su comunidad.

Profesor emérito de la USC