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lecciones a aprender

CARMEN ANDRADE

Ciencia para instalaciones nucleares

27.04.2017 
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DESMANTELAR una central nuclear pueden imaginarse que no es una actividad rutinaria. En España se desmanteló Vandellos I debido a un incendio, pero el cajón del reactor permanecerá allí durante 25 años sin ser removido, aunque sí sellado y sin combustible, hasta que decline su nivel de radioactividad. La primera central que se está desmantelando completa es la Jose Cabrera en Zorita- Guadalajara, operación dirigida por la Empresa Nacional de Residuos Radioactivos, Enresa. Esta central ha estado en funcionamiento desde 1969 hasta 2006 y tenía una potencia instalada de 150 MW[] con un reactor de agua a presión (PWR). La operación de desmantelamiento de una central nuclear, conlleva una ingeniería de primerísimo nivel ya que es necesario desmontar pieza a pieza todas las instalaciones, fraccionar in situ aquellas de gran tamaño, caracterizar si están contaminadas o no y almacenarlas. Supone una operación gigantesca, ya que el terreno debe quedar como si nunca hubiera habido allí un edificio.

Personalmente tengo la oportunidad de estar involucrada en la evaluación de si el hormigón del blindaje del reactor de la central de Zorita, aquél que está más cerca y ha recibido la mayor radiación, se ha deteriorado o no. Es un reto científico y una ocasión única ya que debido a la antigüedad de la central y su tipo de reactor, la radiación emitida es una de las mayores del mundo. Este estudio español ha suscitado interés internacional y se ha constituido un comité específico para compartir los conocimientos sobre el efecto de la radiación en condiciones operativas, ya que no hay datos publicados sobre cómo se comporta el hormigón bajo la acción de una radiación de casi 40 años. Todos los estudios publicados han sido con radiación acelerada, más intensa, y por ello no directamente extrapolable al caso real. Los resultados sobre si el hormigón se ha deteriorado o no, contribuirán de forma importante a sustentar las decisiones de extensión de vida útil de las centrales nucleares más allá de los primeros 40 años.

El siglo XX fue testigo de los estudios pioneros de Marie Curie sobre el radio y dio origen al uso por la humanidad de un tipo de energía y de unos procesos que son usados para lo mejor, como los tratamientos médicos o investigaciones sobre la composición de la materia, o para lo peor, como son las armas atómicas. Mencionar lo nuclear es siempre controvertido y despierta inquietud en muchas personas, que sin embargo ven con naturalidad como la radioterapia puede retrasar o incluso curar el cáncer.

Tener investigadores con los conocimientos que permitan la correcta interpretación del posible deterioro de los materiales de los aparatos que usan fuentes radioactivas o del propio reactor y del hormigón no está al alcance de entidades privadas y es uno de los espacios en los que se justifica que un país tenga una plantilla pública de investigadores bien preparados para abordar todos los aspectos de la energía nuclear, desde la fabricación de los instrumentos que la utilizan hasta el almacenamiento seguro de los residuos. Un ejemplo puntero es el de Francia, que mantiene una amplia capacidad investigadora, debido a la apuesta de ese país por la energía de origen nuclear. En España el organismo homólogo fue la Junta de Energía Nuclear (actual Ciemat), centro muy reconocido a nivel internacional. En el siglo XXI debemos ir mas allá en saber cómo usar, desmantelar y almacenar todo lo relativo a las instalaciones nucleares. Invertir en conocimiento en estos aspectos es una inversión en seguridad.

Profesora de investigación del CSIC