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CARMEN JOSÉ LÓPEZ

No siempre ganó la banca

08.11.2018 
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SE trataba de un suceso insólito, la decisión del presidente de la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Supremo de deslegitimar una decisión adoptada el día antes situaba a este órgano judicial en el ojo del huracán, abriendo una verdadera crisis institucional. Y aunque parecía que la decisión se limitaría a definir o acotar los efectos de la resolución, la tormenta acabó de materializarse cuando el Pleno se quebró en dos para decidir que, en esta ocasión, ganaba la banca.

Puede que los magistrados se hayan centrado tanto en el objeto de la contienda que obviaron que había algo más importante en juego, en este asunto nos jugábamos mucho más que la nulidad del artículo 68 del RITPAJD, porque estos días de intensiva deliberación en el seno de la Sala Tercera lo que estaba realmente encima de la mesa era nada menos que la credibilidad del propio Tribunal Supremo.

No es el objetivo de esta opinión entrar a valorar la sentencia, me parece inapropiado cuando lo hacen políticos o tertulianos, más cuando ni siquiera hemos tenido acceso todavía al texto de la resolución, y la experiencia me dice que criticar las decisiones judiciales sin el suficiente conocimiento sólo sirve para enturbiar, aunque reconozco curiosidad por conocer la opción elegida para rehabilitar la vigencia de un precepto que previamente había sido declarado nulo.

Pero lo que tristemente parece estar fuera de toda duda es que la torpeza en la forma en la que se ha tratado este asunto pasará factura a la confianza del ciudadano en la Justicia, y eso, para los que creemos que ese es un pilar fundamental de nuestro Estado, es la peor de las noticias.

Los que nos dedicamos al mundo del Derecho sabemos lo difícil que es explicar que un cambio de criterio de los Tribunales no es sinónimo de arbitrariedad, la mayoría de las veces es simplemente el resultado de una evolución y, en último término, la demostración de que el Derecho no se resuelve como una operación matemática, y que en las resoluciones hay algo que nunca podrá ser automático, la labor de interpretación del ordenamiento jurídico. Por eso las máquinas nunca podrán sustituir la labor de un juez.

El mayor peligro al que nos enfrentamos hoy, el día después, es que esta percepción ciudadana, esta razonable ola de descrédito se extienda a la Justicia en general. Las resoluciones en temas como las permutas financieras, las preferentes, las cláusulas suelo son sólo algunos de los ejemplos de que la Justicia no está al servicio del más poderoso, de ahí que la percepción generada esta última semana sea todavía más dañina y más injusta.

Por eso permítanme que, en medio de toda la polémica, rompa una lanza favor de la labor de nuestros tribunales, principalmente los más cercanos al ciudadano, para recordar que durante los últimos años las decisiones judiciales han hecho Justicia para millones de consumidores afectados por abusos y malas prácticas bancarias y han demostrado que no, que la banca no siempre gana. Hoy, frente al espectáculo de los últimos días, permítanme quedarme con eso.

Abogada, empresaria y expresidenta AJE Galicia