El Correo Gallego

Noticia 1 de 1 Opinión » Firmas

Mucho jipi es lo que hay

MARQUÉS DE GURUGÚ

Cartas del tío Snacker. El servicio doméstico está cada vez peor

19.08.2019 
A- A+

{peregrinos delegados}

Amancebado sobrino, aprovecho estas líneas para declarar mi admiración por la condesa Mahaut de Artois, pragmática mujer que a principios del siglo XIV recorrió varias veces el Camino de Santiago sin mancharse ni una vez sus aristocráticos botines, ya que ordenaba a sus súbditos de más confianza que peregrinaran por ella a cambio de unas cuantas monedas. Eso es lo que cuenta el profesor Xosé Antonio Grela en la excelente serie que está publicando en este nuestro periódico, dedicada a narrar las aventuras que corrieron en la Ruta Jacobea insignes damas de todos los tiempos, desde reinas a actrices de fama mundial, como Shirley MacLaine, que hace un par de décadas entró en el Obradoiro cantando canciones de los Beatles, esos melenudos que tanto admira el rojeras de tu padre, gran vergüenza de la familia Snacker. Dicho escrito me ha inspirado a la hora de emprender una singladura similar cuya materialización física, que no moral, encargaré a mi escribiente de cabecera, el caraja escocés McPherson, por unos cuantos cientos de euros, que a buen seguro gastará en whisky y en mujeres mullidas de vida licenciosa. El servicio está cada vez peor, no me cansaré de repetirlo. Has de saber, Damián, que en cierta ocasión yo también intenté recorrer el Camino a pie desde Roncesvalles, pero a los pocos kilómetros de partir sufrí un fuerte dolor muscular en mis extremidades inferiores y me quedé postrado en la cuneta. Ante la imposibilidad de moverme, solicité a mis acompañantes de peregrinaje, todos ellos plebeyos, que tuvieran a bien continuar el viaje conmigo a cuestas. Propuse, para ello, que construyeran de forma artesanal una especie de trono levadizo que les permitiese llevarme sobre los hombros, como a los reyes y faraones de la antigüedad, pero rechazaron mi plan y me dejaron allí tirado hasta que la Guardia Civil vino a rescatarme en una tosca camilla de campaña. Poco después, escribí una carta al arzobispo compostelano, monseñor Julián Barrio, para que tuviese la gentileza de estudiar la posibilidad de concederme una medalla a la heroicidad y el sufrimiento en la Ruta Jacobea, algo que nunca ocurrió debido a que mi inepto escribiente extravió la misiva antes de llegar a Correos. La fatalidad, pues, ha sido la tónica general de mi trayectoria como peregrino y a otros me veo forzado a encomendar dicha tarea. Seguro que el Apóstol sabrá comprenderme.

{nava tiene un clon}

Cada vez crece más en mi interior la sospecha, Damián, de que Nava Castro tiene una doble muy competente que se comporta de una forma exactamente igual que la original y genuina. Solo así se explica la desaforada actividad profesional que despliega a diario la directora de Turismo de Galicia, hasta el punto de que parece tener el don de la ubicuidad y que es capaz de estar, por lo tanto, en varios sitios a la vez. Semejante milagro podría entenderse si la señora Castro utilizase continuamente el Falcon presidencial para moverse por la geografía planetaria, como hace don Pedro Sánchez para ir de fiestuqui en fiestuqui y de bodorrio en bodorrio con su esposa Begoña, o si tuviese a su disposición un dron capaz de transportarla a velocidad vertiginosa por todo el espacio aéreo gallego, pero no es el caso, así que empiezo a pensar que el presidente Feijóo ha ordenado fabricar clones de varios de sus colaboradores más directos para lograr un mayor rendimiento conjunto. Si consigo desvelar este misterio, te haré llegar un informe con mis conclusiones. Nava o alguna de sus réplicas estuvo hace pocos días, como sabrás, en un importante acto de carácter jacobeo en el que también participó el deán, don Segundo Pérez, al que ya he enviado un telegrama de felicitación por su firme rechazo a cobrar a quienes visiten la Catedral, como proponen no pocos jipis con sotana y numerosos infieles dominados por el materialismo. Si tal desatino llega a materializarse algún día, prometo iniciar una cruzada para liberar los santos lugares de viles cobradores. Dicho queda..

{bomberos del aire}

Siempre me alegra, torpe sobrino, la llegada de los aviones apagafuegos al aeródromo militar de Lavacolla, sobre todo porque su aterrizaje en estas tierras me recuerda la figura de mi abuelo paterno, el honorable barón Manfed von Snacker, valeroso piloto que logró salir prácticamente ileso de un sinfín de batallas aéreas y que, paradójicamente, falleció al caerse desde lo alto de una escalera plegable cuando podaba una parra en su finca veraniega de Baviera. Por fortuna, Damián, la presente temporada está siendo muy tranquila en lo que a incendios forestales se refiere, según afirma la subdelegada del Gobierno en la provincia de A Coruña, Pilar López-Riobóo, pero aún queda mucho verano por delante y los bosques sufrirán, ya verás, el efecto devastador de los domingueros adictos a las barbacoas, los pirómanos majaretas y otros vándalos de todo pelaje. Por eso es necesario que el 43 Grupo del Ejército del Aire permanezca en nuestra sacrosanta ciudad y por eso voy a ofrecerme como voluntario al capitán Reinaldo Fernández Boyero, piloto de este escuadrón, para que cuenten con mi valiosa colaboración si la situación lo requiere. Posiblemente estarás pensando, sobrino, que no tengo mucha pinta de bombero, y menos aún de intrépido aviador, pero has de saber que en su día fui instruido en dichas artes por mi buen amigo Cesáreo Rey, exjefe del cuerpo de antiincendios de Santiago, y obtuve muy buenas calificaciones en materias tales como salvamento entre humos tóxicos y manguerazos de alta presión. Te dejo, Damián, el conde de Monterrey requiere mi atención y no deseo contrariarle.