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crónica personal

PILAR CERNUDA

Cien días de bloqueo

09.08.2019 
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CIEN días ya de Gobierno en funciones, cien días en los que Pedro Sánchez no movió un dedo para ser investido hasta que se celebraron las elecciones autonómicas y municipales, con la confianza de que el deseo de otras fuerzas políticas de formar parte de gobiernos regionales y autonómicos, o presidirlos, abrían la posibilidad de negociar apoyos que no se veían nada fáciles la noche electoral.

Pedro Sánchez no ha conseguido doblegar la voluntad inicial de nadie para que le dieran su confianza, y ha acudido a la tradicional reunión veraniega con el rey sin poder darle la buena noticia de que había avances en las negociaciones con otros partidos que presuponían que podría ser investido en un segundo intento. Buena noticia para el rey porque había declarado que esperaba que los partidos pudieran llegar a un acuerdo que evitara nuevas e­lecciones. De momento no ha sido posible y Pedro Sánchez ha ido a Martivent con las manos vacías, reiterando su idea de no someterse a una segunda sesión de investidura sin contar previamente con los votos que garantizarían su elección.

No hace muchos esfuerzos para conseguir esos apoyos. Dedicado a reunirse con representantes de distintos sectores sociales con el argumento de que quiere escuchar sus propuestas para incorporarlas al programa de gobierno que presentaría a posibles socios, la sensación generalizada es que Sánchez no tiene en mente un hipotético programa atractivo para Podemos y otros partidos más o menos afines, sino que ha iniciado ya una campaña electoral convencido de que habrá que convocar elecciones porque no va a conseguir, ni de lejos, los votos que necesita para ser presidente.

España necesita con urgencia un gobierno con sus competencias plenas. Es excesivo el tiempo en funciones, y son muchas las decisiones que no pueden seguir aplazadas indefinidamente. Empezando por unos Presupuestos Generales del Estado prorrogados que impiden que se tomen medidas que estaban en el programa de Pedro Sánchez, aparte de que se encuentran paralizadas importantes obras de infraestructuras, medidas de fomento del empleo, subidas salariales y el incremento de las pensiones entre otras iniciativas que no se pueden aplicar mientras no se aprueben los nuevos presupuestos.

Todo ello con el mundo económico inquieto por las graves consecuencias de la guerra comercial entre Estados Unidos y China, la amenaza de un b rexit sin acuerdo y, dentro de España, semanas muy difíciles en el escenario independentista catalán, con la conmemoración de la Diada y del 1 de octubre y, lo más grave, la sentencia sobre los dirigentes independentistas que cumplen prisión preventiva, y que va a provocar con toda seguridad serias perturbaciones políticas y sociales.

Necesitamos un Gobierno cuanto antes. Con elecciones o sin e­lecciones, pero un Gobierno en pleno funcionamiento. Sin embargo no parece que Pedro Sánchez pueda trasladarle al rey antes del 23 de septiembre, fecha límite para una nueva investidura, lo que más desea D. Felipe: que está en condiciones de ser investido.

Periodista