El Correo Gallego

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RESEÑA MUSICAL

RAMÓN G. BALADO

La Comedia: Harold Lloyd & Charles Chaplin, por la Banda Municipal

09.11.2019 
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Concierto para “Cineuropa” con la Banda Municipal y su titular Casiano Mouriño Maquieira en el Teatro Principal-mañana a las 12´00 h.-, con un programa a tenor con la convocatoria, en una selección propicia de piezas y autores, resuelto en cuatro apartados. Chaplin, el “clown” universal con filmes como “The Kid”, un reclamo a la conciencia colectiva, del año 1921, un reflejo cabal de sus años de infancia en el Sur londinense, del barrio de Kennigton, en el que sobrevivían personajes de “music hall” y cuyo padre era cantante de esos repertorios. Chaplin, que siempre pobló el imaginario de generaciones, no dejó de forjar testimonios como “Tempos modernos”, “El Gran dictador” o “Monsieur Vendoux”. Harold Lloyd, también como un personaje procedente del propio Chaplin, sabrá explotar el rostro de mueca abrumada de un Buster Keaton, o la indefensión de un Harry Langdon. Un sombrero de paja, unas gafas, un traje fuera de moda y unas desternillantes acrobacias aparentemente chocantes, contribuyeron a recrear todo un personaje típico y producto de una época, que con sus colegas de travesía, legaron arquetipos que se convirtieron en universales.

Cuatro apartados, comenzando por “La niña y la niñera”, con un par de piezas musicales: Percy Aldridge Graigner, que repetirá con otra pieza. “Children´s march. Molly on the Store. Children´s march”. El autor australiano, que terminaría sus días en Nueva York, lamentaría en la etapa final que se le considerase un músico frívolo y de segundo orden. Los aires pegadizos de “Contry Garden” o “Molly on the Store”, de enorme difusión en su tiempo, tuvieron la mayor parte de la culpa. El músico se reafirmaría comentando que su música no pretendía entretener, sino provocar, incitar a una reflexión de la contradictoria vida humana. Quizás valoró en exceso su verdadera contribución a las formas contemporáneas y la colección de extravagancias y episodios curiosos que inundaban su vida, además de algunos de dudoso gusto, avalarían ese itinerario extremadamente individualista. Rasgos novedosos aparecen en la elección de grupos instrumentales que marcarán las composiciones.

Gustav Holst, tendrá el “Intermezzo” de la “Suite nº 1, en Mi b. Op. 28”, típica obra del autor de “Los Planetas”, verdadera suite emblemática del músico inglés, que dejará lo mejor de sí en estas apoteosis orquestales. Una suite que preparaba una trayectoria con reflejos como “A Sommer Rhapsody”, quizás más folklorizante. Esta Suite, Op. 28, fue estrenada por la “Military Band” en 1920, y poco después sería patrón a imitar por otros compositores en similares trabajos. Pieza de gancho, volverá a suscitar la curiosidad de Gaston Jacob, que realizará un arreglo para grupo de “brass band”.

“Aparición de fantasmas”, será el segundo paso con cuatro obras. “La marcha fúnebre”- 1873-, en honor del poeta Manzoni, de Amilcare Ponchielli, del que tantas veces se escucha la célebre “Marcha de las horas”, el ballet del cuadro segundo del segundo acto, de “La Gioconda”, en el estilo de la “Grand Ópera”, basada en un libreto de Arrigo Boito e inspirada en el drama de “Angelo, tyran de Padoue”, de Víctor Hugo, con estreno en Milán, en la primavera de 1873. Un trabajo complejo y difícil de seguir, como sucede en tantas óperas, pero que compensa algunos afortunados números musicales. Scott Joplin o el “ragtime”, con “Pleasant momento”. También a Joplin lo hizo grande el cine desde los inicios como pianista de salón. Fue autor de la primera ópera negra “Treemonisha”, manifiesto de la “black folk music” pero en años más recientes, bastante debemos al musicólogo y teórico Gunther Schuller (1973), por los excelentes arreglos actualizados de muchas de sus piezas. Hablábamos de Percy Aldridge Graigner, y de nuevo nos tropezamos con él por “Shepard´s Hey”. Berlioz, nos conforma con la “Marcha fúnebre” de la “Sinfonía fúnebre y triunfal Op. 15”, realzada por su grandeza marcada por trompas y trombones, encargo conmemorativo de la “Revolución de 1830”.De Berlioz, y en esta línea, nos encontramos con la “Marcha fúnebre para la última escena de Hamlet”

“El Chef”, tercera sección, la más corta, tendrá “At the Movies”, de John Philip Sousa, director estadounidense que marcarán un patrón prototípico para un estilo de marcha que en buena medida, deberá a quien fue su maestro John Sputa, comenzado a dirigir pequeños grupos de bailes y variedades. Nada tan lejano como lo que realmente le daría prestigio, a partir del momento en el que fraguó so propia orquestra, con cuño y sello reconocibles. Todo ello complementado con importantes estudios teóricos..

El cuarto apartado, se lo lleva Antón Alcalde con “The Pawnshop, for Concert Band with short movie Op. 7”, composición que encontró espacio en el “Corto Circuito Film Festival”, un músico que en 2016, estrenó “Holograms,Op. 26”, encargo del conocido percusionista Roberto Oliveira, en la “Irish Accademy of Music”, de Berlín y que se dio a conocer en el “Extravaganza Percussion Festival”. El espacio de las percusiones ocupa un importante espacio en su mundo creativo desde muy joven. Es miembro de la “Asociación Galega de Compositores”