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TRIBUNA LIBRE

JOSÉ FERNÁNDEZ LAGO (*)

La confianza del pobre en Dios

11.11.2018 
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Los que se fijan en el relato de las bienaventuranzas que ofrece San Lucas, en detrimento de las que presenta San Mateo, corren el riesgo de entender la pobreza en sentido absoluto, al margen del sentimiento religioso. A la luz de lo que dice el primer evangelista, hemos de considerar la pobreza como una falta de medios que produce en quien lo sufre una predisposición a la humildad y a la esperanza en Dios. Pobre según Dios no es simplemente quien carece de medios económicos, sino quien pone en Dios toda su esperanza.

La 1ª lectura de la Misa de hoy, del libro 1º de los Reyes, presenta al profeta Elías yendo a un pueblo pagano, a Sarepta, en territorio Sirio, en tiempos de sequía. Pide ayuda a una viuda, prototipo de pobre: le requiere un vaso de agua y un poco de pan. La viuda le indica que no tiene más harina que para hacer una torta para ella y su hijo. El profeta replica que antes le traiga ese pan para él. La razón de hacerlo así no era el egoísmo, sino el deseo de anunciarle a la viuda la noticia de que no se acabaría la harina de la orza ni el aceite de la alcuza hasta que Dios hiciera llover y fructificar los campos. La viuda se fió del hombre de Dios y comieron, sin que se agotaran los alimentos antes de que la lluvia ofreciera más frutos.

La lectura evangélica muestra a otra viuda, cuya actitud contempla Jesús junto al cepillo del templo. Jesús llama la atención de la gente frente a los escribas, que devoran los bienes de las viudas so pretexto de largos rezos, y alaba en cambio lo que vio hacer a esa pobre viuda: echar en el cepillo unas pocas monedas. Comenta que, mientras los otros echaban de lo que les sobraba, la viuda echaba lo que necesitaba para comer.

La Carta a los Hebreos indica que Cristo se ofreció a Dios de una vez para siempre, y entró en el altar del cielo para interceder sin cesar por nosotros. Aparecerá de nuevo, en condición gloriosa, para salvar definitivamente a cuantos esperan en él.

*El autor es canónigo lectoral