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políticas de babel

JOSÉ MANUEL ESTÉVEZ-SAÁ

Doctores que aleccionan

17.06.2019 
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HACE unos días, y gracias a un nuevo tribunal de tesis doctoral del que tuve el honor de formar parte, pude constatar, una vez más, esa advertencia que he vertido aquí en repetidas ocasiones. Hoy día son nuestros colegas de las más diversas y desconocidas universidades quienes más y mejor nos pueden ayudar a comprender el devenir de un mundo que sólo alcanzamos a interpretar en términos de oportunidad empresarial o beneficio económico, y nunca como ejemplo de rigor académico y tenacidad investigadora. Tal es nuestro falso y paradójico engreimiento eurocéntrico, que si bien presumimos de nuestro potencial cultural, histórico y deportivo, nos achicamos a nivel investigador y académico ante las grandes y afamadas instituciones del contexto occidental, al tiempo que ignoramos y hasta despreciamos el ámbito académico de territorios que consideremos erróneamente atrasados.

Nuestra sociedad acomodada, facilona y acomplejada nos lleva a admirar los grandes conglomerados académicos de Europa y Norteamérica, al tiempo que a ignorar otros que catalogamos como desconocidos o distantes. Craso error. Comprobar el ansia de información que nos proyectan en sus propias regiones los universitarios africanos, es casi tan aleccionador como descubrir el hambre de conocimiento que nos muestran, cada vez que visitamos el subcontinente indio o el sudeste asiático, esos ávidos estudiantes que consideramos 'lejanos'.

Por eso es tan importante viajar y colaborar con nuestros colegas de las denominadas 'antípodas'. Sólo así podremos asumir que una estudiante de Sri Lanka pueda sobresalir en Oxford hasta alcanzar los máximos honores, que en Nueva Delhi haya una universidad capaz de competir con los centros más prestigiosos del mundo, o que desde Singapur hasta Tailandia, pasando por Malasia, podamos encontrar universidades que ocupen puestos superiores a los de España en los ránquines académicos internacionales.

Haber tenido el privilegio de juzgar, gracias al Instituto Franklin de la Universidad de Alcalá, la valía académica y la idoneidad para alcanzar el grado de doctor de un profesor de la Universidad Estatal de Haití, el país más pobre y subdesarrollado de América, me vuelve a demostrar lo mucho que nos queda por aprender de esos territorios que solemos ignorar. Poder comprobar, además, que la brillante tesis doctoral del profesor Alvarès Louis sobre la emigración haitiana a Cuba y República Dominicana contribuye a reinterpretar los movimientos migratorios a lo largo y ancho del mundo, me confirma la importancia de nuestra colaboración con el exterior, al tiempo que justifica esa obsesión por abrirse a nuevos contextos que tanto reivindica sabiamente el doctor Julio Cañero Serrano, vicerrector de la Universidad de Alcalá y director, cómo no, de la sobresaliente tesis doctoral de nuestro admirado colega, el profesor, y ahora también doctor, Alvarès Louis.

www.josemanuelestevezsaa.com