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El Correo Gallego

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reseña musical

RAMÓN G. BALADO

Estreno de Colin Matthews , por la violinista Leila Josefowicz

26.04.2019 
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Concierto de la “Orquesta Sinfónica de Galicia” en el Palacio de la Ópera de A Coruña-20´30 h.-, dirigida por Daniel Bjarnason, incluyendo el “Nocturno Sinfónico” de Marcos Fernández Barrero ganador del “Premio de Composición AEOS-Fundación BBVA”, obra que podrán en atriles las principales formaciones españolas, haciendo programa con otro estreno, el “Concierto para violín”, de Colin Mattews, del que será solista Leila Josefowicz y la “Sinfonía nº 2, en Re M. Op. 43”, de Jean Sibelius. Bjarnason fue artista residente de la “O.S. de Islandia”, compaginando sus labores con las de compositor, que ampliará en la “Muziekgebouw Frist Philips”, en Eindoven, para ampliar con importantes orquestas de los Estados Unidos. También la ópera atrae sus atenciones con producciones en la “Ópera Nacional Danesa” de Aarhus, con motivo de la “Capitalidad Cultural” o un “Peter Grimes”, con la “London S.O.”

Leila Josefowicz, comenzó probado con el método Suzuki, y en sus estudios en Filadelfia, asistirá a las docencias de Jaime Laredo, J. Gingold, F. Galimer o Jascha Brodsky. Realizó su presentación en 1994, en el “Carnegie Hall”, interpretando el “Concierto para violín”, de Tchaikovski, con la “Ac. of St Martin in the Field” y Sir Neville Marriner, año en el que firmará con la productora “Philips Classics”, grabando los conciertos de Tchaikovski y Sibelius. Fue premiada en 2008 con el “McArthur Fellowships” y su actividad con primeras orquestas es una realidad, a la altura de nombradas solistas: Hillary Hahn, Janine Jansen, Lisa Batiashvili, Julia Fischer o Sarah Chang. Muestra un profundo interés por obras actuales y para ella, compusieron obras en dedicatoria: J.Adams con “Sheherezade nº 2”; Luca Francesconi con “Duende- Las notas Oscuras”, que tras la presentación en Suecia, se programó en los “Proms”; Esa Pekka Salonen, del que estrenará su obra con la “O.S, de la Radio Finesa”, dirigida por el autor. Dispone de un “Guarnieri del Gesù” de 1724.

El “Nocturno Sinfónico”, de Marcos Fernández Barrero, con estudios en el “Royal College of Music”, de Londres, es obra merecedora del “IX Premio de Composición AEOS- Fundación BBVA”, de 2017, y está escrito para piano, cuerdas, flauta, oboe, clarinete, fagot, trompeta, trompeta y timbales. La obra busca una cierta innovación musical en relación con las texturas, para explorar lo que se puede hacer con una orquesta, dentro del camino de la innovación idiomática que a la vez respete lo que resulte ejecutable por una orquesta sinfónica. Para Antoni Parera, miembro y presidente del jurado del concurso, la obra es un gran nocturno para orquesta que evoca la belleza y los misterios de la noche, continuando las tendencias actuales con gran sentido del color y el fraseo.

Colin Matthews, nos descubre el “Concierto para violín”, un músico que tuvo el privilegio de ser asistente de Benjamin Britten en los setenta, además de trabajar con Imogen Holst. Colaboró con Deryck Cooke, en la versión definitiva de la “Sinfonía nº 10, en Fa sost M.”, de Gustav Mahler, desde 1963 hasta su edición en 1975. Obra que el autor había pedido a Alma en los momentos de mayor inquietud, que la destruyese. Afortunadamente, la voluntad del autor no se cumplió y un facsímil de la misma, llegaría a manos de Bruno Walter. Matthews cuenta con un catálogo amplio y desde 1992 a 2009, fue compositor asociado de la “LSO”, entregando obras como un “Concierto para chelo”, dedicado a Rostropovich y” y “Renovación”, para coro y orquesta. Composiciones para otras orquestas, fueron Reflected”, Images”, ”Tourning Point” y ·Traces Remain”. Realizó la orquestación de los “24 preludios” para piano de Debussy para la “Halle”. El concierto que escucharemos, está dedicado a Leila Josefowicz, quien lo estrenó con la “CBSO”, en 2011. Fue director de la “Fundación Britten-Pears” y codirector con Oliver Knussen, del “Curso de Composición de Albebourgh”, desde 1992 y del “Panufnik” de la “LSO”, desde 2005

Jean Sibelius con la “Sinfonía nº 2, en Re M. Op. 43”, compositor que en sus comienzos, había sufrido la influencia de Tchaikovski y de la escuela rusa, manifestando tendencias próximas al post-romantismo alemán, sin renegar de la tonalidad, lo que le supuso con respecto a estas sinfonía, el rechazo de Virgil Thompson, que en el “Herald Tribune”, la trataría como vulgar, autocomplaciente y absolutamente provinciana. Una obra que mantiene las mejores virtudes del finlandés, convirtiéndose en la más universal junto al poema sinfónico “Finlandia” y una afirmación de rechazo precisamente contra la opresión rusa, y que comenzó a cobrar forma en su estancia en Rapallo, en 1901, preparando el estreno cargado de intenciones, en marzo del año siguiente en Helsinki. La aceptación vendría de añadido por sus evidentes connotaciones reivindicativas, y a pesar de reticencias como las manifestadas por músicos como Virgil Thompson, es un bastión de reconocimiento hacia su tierra. Destaca el detalle de asignar nombres a cuatro de las sinfonías, recibiendo la “Segunda en Re M.”, como la de “Los cuatro temperamentos”, a la que seguirán “La expansiva”, “La inextinguible” y la “Sinfonía Semplice”