El Correo Gallego

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RESEÑA MUSICAL

RAMÓN G. BALADO

La fagotista Belén Carril Miguéns, solista con la Banda Municipal

08.04.2018 
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La joven fagotista Belén Carril Miguéns, será solista del “Concierto para fagot en Fa M. Op. 75 J´.127” de Carl Mª von Weber en la matinal del la Banda Municipal-12 h.-, bajo la dirección de su titular Casiano Mouriño Maquieira, en una sesión en la que se escucharán también la obertura de la ópera “Oberon” del mismo compositor, “Kallaicos” (poema sinfónico) de Juan Fernández Guzmán y la “First Suite for Band”, del tan asiduo Alfred Reed. Estamos dentro del ciclo “Novos Talentos Musicais”, espacio abierto a necesarias propuestas en las que se da cabida a intérpretes noveles, como ya fue el caso de la oboísta Mariña Palacio Fernández, que eligió el “Capricho para oboe” de Amilcare Ponchieli, y del bombardino Félix Rodríguez Ramos, con la “Willson Suite for Euphonium and Concert Band”, de Robert W. Smith. La obertura de “Oberon”, de C. Mª von Weber, es obra siempre apetecible, como lo son las de “Der Freischütz” o la de “Euryanthe” por lo que tienen de perfecta síntesis de inspiración en temas procedentes de las propias óperas. En este caso, el relato fantástico, sirve de apoyo al ingenioso resultado musical, magníficamente logrado por su frescura y naturalidad. La ópera ya había recibido una entusiasta acogida en su estreno en el “Covent Garden” de Londres, en un mes de abril de 1826, contando entonces con la confiada y segura dirección del propio compositor.

El “Concierto para fagot en Fa M. Op. 75 J. 127” estuvo confiado a Georg Friedrich Brandt, miembro de la corte de Munich, en 1811, aunque como tantas otras obras, será revisado en 1822. Weber había llegado entonces en calidad de director de ópera, siendo recibido con absoluto reconocimiento. Dejaría con todo, posibilidades para otra obra para el instrumento, el “Andante y Rondó Ungarese Op. 35”. Friedrich Wihelm Jahns, fue el encargado de realizar la catalogación de su obra, por eso la letra J, que figura tras el número de opus. En su beneficio, con respecto al concierto, se situaba junto al de Mozart, para las audiciones del Conservatorio de París.

Una larga gira de conciertos en 1811, llevó a nuestro autor desde Munich a Praga, Berlín, Copenhage y San Petersburgo y sería en Munich en donde daría a conocer importantes obras concertantes, como el “Concertino para clarinete Op. 26”, destinado a Heinrich Bärman, otro talento de la orquesta de la corte, quien se convertiría en un incondicional y fiel compañero de aventuras musicales. También el éxito traería nuevos compromisos, por sugerencia de Maximiliano I de Baviera. En concreto, otros dos para clarinete, lo que estimularía el interés de otros músicos por posibles encargos, pero el único que llegaría sería este “Concierto para fagot” para G.F. Brandt, alumno destacado de Georg Wenzel Ritter, a quien Mozart apreciaba de manera especial.

La aceptación recibida, había tenido su estreno en el “Teatro Nacional de Munich”, antes de repetir en otras ciudades europeas, como Praga, en donde von Weber pudo escucharlo, antes de enviarlo a la editorial “Schlesinger” de Berlín, en 1822, con las oportunas correcciones y revisiones. Cuarenta años después, la propia editorial publicaría una reducción para fagot y piano, algo muy común por lo que suponía para su divulgación. El fagotista y pedagogo William Waterhouse, se hizo cargo de una edición Urtext, en 1990, en la que vislumbraría ideas originales del autor.

Juan Fernández Guzmán pone en atriles el poema sinfónico “Kallaicos”, obra que dejó impronta en el “Festival de Banda de la Diputación”, en la que participaron siete formaciones, en el “Salón Tuno Valdés” del Auditorio Municipal de Lalín. En sus labores profesionales, destacan sus trabajos docentes como profesor de lenguaje musical y trombón. Fundó en “Quinteto Merza Brass”. Su obra “Irmandiños”, con meridiana intención reivindicativa, remitiéndonos a hechos históricos del dominio público, fue pieza obligada del “III Certamen Galego de Banda de Música”, celebrado en el Auditorio de Galicia, en Santiago.

Alfred Reed, compositor norteamericano al que escuchamos con frecuencia, nos trae “First Suite for Band”, de 1975. La “Fourth Suite for Band”, por recordar otra de sus composiciones, la escuchamos el domingo en el que Mariña Palacio, nos ofreció el “Capricho para oboe” de A.Ponchieli. La obra de esta matinal, se resuelve en cuatro vistosos tiempos: “Marche”, “Melody”, “Rag” y “Gallop”. El neoyorquino Alfred Reed, tuvo una etapa trascendental en su vida profesional, tras su paso por la “529th Army Air Force Band” y su ingreso en la “Juilliard School of Music”, en donde estudió con Vittorio Giannini.