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políticas de babel

JOSÉ MANUEL ESTÉVEZ-SAÁ

El feminismo sí es de todas

20.07.2019 
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EL feminismo sí es de todas las mujeres y, afortunadamente, cada vez también de muchos más hombres. El feminismo no es ni más ni menos que una filosofía, una ética de vida que defiende la igualdad entre hombres y mujeres, con un componente práctico que conlleva el compromiso con la lucha contra cualquier tipo de discriminación o desigualdad, empezando por erradicar la diferencia de género. Nadie debería tener miedo de autoproclamarse feminista, ni dudar en abrazar los postulados feministas. Pero tampoco nadie puede erigirse en estandarte del feminismo.

Otra cosa son los apellidos que le podamos o queramos poner al feminismo. La larga historia del mismo, que se puede remontar a Mary W­ollstonecraft en el siglo XVIII, nos permite, casi nos aboca, a hablar de feminismos en plural. Ha habido feministas de ideologías conservadoras y liberales, de derechas y de izquierdas, de clase social alta y baja, blancas y de color. Y hemos de agradecer la labor de todas las pioneras, e incluso de los hombres que han estado a su lado, por no hablar de reconocer también la contribución de figuras masculinas como John Stuart Mill.

No parece justo ni oportuno que una ministra proclame que el feminismo no es de todas. Fíjense que ya no ha dicho ni siquiera que no es de todos, sino que parece estar fomentando con sus palabras una división en el seno de la comunidad femenina. Se refería Carmen Calvo a las mujeres socialistas de clase obrera y a su innegable contribución a la lucha por la igualdad.

Gran imprudencia y error, pues ya otros colectivos como el afroamericano nos habían alertado del peligro de hablar en nombre de "las otras". Me refiero a figuras como Alice Walker, quien acuñó el término mujerismo (womanism en vez de feminism) en lo que puede interpretarse como un deseo de atender las particularidades de las mujeres provenientes de culturas y comunidades minoritarias cuyas reivindicaciones podrían no estar siendo atendidas por el movimiento feminista occidental.

Es indudable que algunas mujeres han hecho más que otras en el largo camino de la reivindicación de sus derechos y de la lucha por la igualdad, bien porque han querido o porque han podido. Pero a estas alturas no creo que sea momento de reprochar nada a nadie, sino de ver lo que queda por hacer; y de estar más unidos que nunca, hombres y mujeres, para completar una tarea sin duda inacabada.

Me parece una frivolidad que, ante los casos de violencia de género que se repiten en nuestra sociedad, la discriminación salarial entre hombres y mujeres, o las dificultades que muchas aún tienen para ocupar puestos de decisión en empresas e instituciones, un cargo público afirme que el feminismo no es de todas. Incluso el tono "no bonita", suena cualquier cosa menos feminista. ¿Se imaginan a un dirigente masculino utilizando esa expresión de superioridad y displicencia?

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