El Correo Gallego

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POLÍTICAS DE BABEL

JOSÉ MANUEL ESTÉVEZ-SAÁ

Feminismo y fútbol

20.01.2020 
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LA reivindicación de la igualdad o el feminismo no pueden ser bandera de ninguna ideología, porque eso divide, confronta y retrasa unos objetivos que urge conseguir y asumir en pleno siglo XXI. El pasado fin de semana se celebró la final de la Supercopa de España en Yeda, Arabia Saudí. La sede suscitó polémica al tratarse de un país que coarta derechos y libertades, y al que le queda mucho por avanzar en igualdad entre hombres y mujeres. Es sabido que había intereses económicos que favorecían la celebración del evento allí.

Ahora bien; una vez tomada la decisión, para muchos resultó reconfortante ver a la presidenta de la Comunidad de Madrid presentarse, en medio de aquellas autoridades, sin velo, con el pelo suelto, luciendo un coloreado vestido, y dejando entrever buena parte de sus brazos. Su presencia y su actitud distendida se convirtieron en un símbolo de libertad, pese a que la vestimenta de una figura pública debería ser siempre un signo de normalidad, no sujeto a comentario, y contrario a ese sometimiento y a esa valoración que sufren las mujeres por su apariencia, en detrimento de su trabajo, profesionalidad, o valía.

Es oportuno resaltar la elección de la mandataria madrileña, sobre todo si se contrasta con las opciones escogidas por otras políticas supuestamente más beligerantes en cuestiones de género que, sin embargo, optaron por llevar velo tanto en sus visitas a países islámicos, como en recepciones dentro de nuestro propio país. Me dirán que la reciente norma saudí y el contexto eran distintos, pero fíjense que hablamos de un espacio y un entorno primordialmente masculino como es el fútbol, sobre todo en países similares al que nos ocupa, en los que hasta hace poco las mujeres no tenían cabida.

Por ello tiene mayor calado el mensaje. Porque además de entre las mujeres musulmanas, la imagen de la política española ha conmovido a muchos hombres que, a buen seguro, se sintieron sorprendidos, empezando por los jeques que la acompañaban en el palco y durante la entrega de trofeos.

El fútbol es uno de los deportes con mayor trascendencia; un ámbito hasta hace poco varonil incluso en España. De ahí la lucha de nuestras jugadoras por tener sueldos dignos, o por recibir la debida atención mediática. Con motivo del día contra la Violencia de Género, vimos cómo, desde los más pequeños en sus clubes (y el C.D. Conxo Santiago es un gran ejemplo del que puedo dar fe en primera persona), hasta los profesionales, fueron muchos los que al inicio de los partidos portaron pancartas contra la violencia machista.

En esa línea debemos interpretar y valorar la actitud de cuantas Díaz Ayuso puedan surgir, especialmente en según qué contextos geográficos y socioculturales. Como el mensaje resulta tan bello y justo, celebro que también el fútbol, más allá de disquisiciones ideológicas, se comprometa con una causa así de noble y necesaria.

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