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políticas de babel

JOSÉ MANUEL ESTÉVEZ-SAÁ

Los graves errores de Sánchez

14.10.2018 
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DICE el refranero que lo que mal empieza mal acaba. En el caso de Pedro Sánchez, este aforismo alcanza su máxima expresión. Llegó al poder gracias a su tenacidad y a la dedicación de su familia política. Sin embargo, haberlo hecho por la puerta de atrás, sin la confianza de los electores, y con el apoyo de radicales, separatistas e independentistas, le está pasando una factura demasiado costosa que puede perjudicar a un socialismo que hoy debería reivindicar su antigua solera.

Me aseguran desde la izquierda que su victimismo, hasta ahora productivo, podría volverse en su contra si no corrige actitudes impropias de quien presumió siempre de moderación y transparencia. Lo dicen porque, al aliarse con el sector independentista, y con la vertiente radical de la izquierda, se ha puesto en entredicho. También porque su presidencialismo resulta petulante para alguien que, aun teniendo que apechugar con los pecados de sus elegidos, se ampara en apenas 84 diputados para combatir las críticas de quienes ostentan 134 sillones que la mayoría de los votantes de este país legitiman.

Flaco favor se hace a sí mismo o a los líderes regionales y municipales que habrán de batirse el cobre en las próximas elecciones locales y autonómicas. De ahí el aliento crítico de los suyos que ya percibe sobre su cogote alguien que no debería tratar de sentar cátedra, cuando su propia tesis doctoral sigue cuestionada. Por no cumplir, no ha cumplido sus promesas más gruesas. A saber: su compromiso para convocar elecciones cuanto antes, o su disposición a no esconderse de los medios y dar la cara (hasta el plasma de Rajoy lo envilece).

Incluso su crítica al radicalismo de Vox lo apoca, cuando ha sido la propia izquierda radical española, ésa que obvia la vulneración de los Derechos Humanos en las dictaduras de medio mundo, la que no sólo lo aupó al poder, sino que incluso, bajo su mandato, se ha adueñado de los medios para propagar su ideario populista.

Los errores han sido muchos: rectificaciones constantes de sus ministros en materia social, económica y diplomática; escuchas y filtraciones que denigran a sus altos cargos y ridiculizan su defensa del feminismo y de la igualdad por orientación sexual e identidad de género; supuestos delitos fiscales de sus cargos; debilidad ante los ultimátums secesionistas; dificultad para gestionar las alianzas con nuestros socios del exterior, y para interpretar las circunstancias de países que reciben la reprobación internacional; e incapacidad para proyectar certidumbre y seguridad económica y jurídica en inversores y conglomerados que habían recuperado la confianza en España.

Dados sus tropiezos e incoherencias, muchos se preguntan si será capaz de replantear sus políticas y actuar conforme a lo que fue la clásica socialdemocracia comprometida, centralista y moderada española.

www.josemanuelestevezsaa.com