El Correo Gallego

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CARTAS ASOMBRADAS

CAETANO DÍAZ

¿Qué hace un señor como yo...?

11.11.2018 
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A Francisco Vázquez, dirigente histórico del socialismo español // 

No entiendo ese llanto y crujir de dientes, ese rasgarse las vestiduras, don Francisco, porque usted comparta escenario -y bastante discurso- con el ciudadano más ciudadano de todos los ciudadanos -Albert Rivera, ¿quién si no?-, para reflexionar sobre el futuro del constitucionalismo español. No lo entiendo porque, bien mirado, nunca ha engañado a nadie; porque su militancia socialista, quiero decir, tiene mucho de carambola histórica en aquella España bipartidista en la que o eras del PSOE o eras del PP.

Quienes hemos seguido con interés no exento de morbo su peripecia política, sus dobles y triples saltos mortales, sabemos que siempre fue un verso suelto en la casa común de la izquierda, una rara avis a la que se le consentían -y se le consienten todavía, no hay más que escuchar el estruendoso silencio en la rúa do Pino- incontables heterodoxias por ser vos quien sois. Por haber gobernado A Coruña durante casi un cuarto de siglo con cómodas mayorías absolutas, para ser exactos.

En aquellos años de vino y rosas creó una ciudad-estado desde la que rivalizó con el poder casi absoluto del mismísimo Manuel Fraga, inventó el populismo vazquiano, se lió la manta a la cabeza contra el auge de un nacionalismo gallego que le producía urticaria (en la lengua), y acabó en el Vaticano ejerciendo de embajador y cardenal laico. Todo eso y más se lo consintieron en el PSOE, señor Vázquez, mirando hacia otro lado y justificándose con la matraca de que son-cosas-de-Paco.

En realidad, usted siempre fue por libre en A Coruña, en Galicia, en Madrid y en Roma. Ahí sigue, predicando la buena nueva de un liberalismo ad hoc que cuelga, ¡alehop!, de la percha de una socialdemocracia también sui generis. Y ahí sigue su partido, don Francisco, digiriendo a trancas y barrancas sus ruedas de molino: las de su radical oposición a la Ley de Memoria Histórica -hasta firmó, ¡ay!, un manifiesto difundido por la Fundación Franco-, en la que ve el cáncer del historicidio y de un "revanchismo loco" (sic); las de su palmaria incomodidad ante la alianza del PSOE con Podemos, inaceptable para su idea de España; las de su distanciamiento sideral con Pedro Sánchez, hasta el extremo de anunciar que no votará socialista mientras él esté al frente del partido.

Por mucho menos, otros políticos sin tanto tronío fueron condenados a galeras, cuando no quemados en la hoguera de los disidentes. Usted no, don Francisco, usted incluso se enfrentó a Rubalcaba y vivió para contarlo. Quizás ahora, de ganchete con el ufano líder de C's, haya traspasado la última línea roja.

En cualquier caso, señor Vázquez, cierra el círculo sin engañar a nadie. Nunca lo ha hecho. Solo los politicamente ciegos no ven que su reino ya no pertenece al mundo del socialismo. Quizás se pregunte, delante del espejo, qué hace un señor como usted en un sitio como el PSOE. O a la viceversa, ¿por qué no?: qué hace un sitio como el PSOE con un señor como usted. Siga con salud.

 

O druída na burbulla máxica do mellor cine

A JOSÉ LUIS LOSA, DIRECTOR DE CINEUROPA

Nace misteriosamente moi de cando en vez un mago Merlín capaz de parar o tempo para introducirnos nunha fugaz burbulla máxica. Vostede é un deses excepcionais druídas, don José Luis, que crean universos coma o de Rosebud e a decadencia de Xanadú ou, que sei eu, o de Deckard e as bágoas na choiva.

Escoitéille estoutro día a Luís Fraga, en Radio Galicia, que en Compostela non comeza novembro até que se inaugura Cineuropa, que é un fermoso xeito, digo, de recoñecer o impacto da burbulla máxica dun festival que é un milagre e que vostede converteu nun monumento ao cine.

Conseguíu nestes trinta e dous anos, señor Losa, transformar un modesto e artesanal proxecto nunha cita de prestixio internacional, nun festival de festivais que trae a Galicia cine de calidade que aposta polas vangardas, que recupera películas clásicas, que resucita directores esquecidos nos recunchos do tempo.

Con intelixencia e sensibilidade, don José Luis, demostrou que se pode chegar ao corazón e ao cerebro de milleiros de incondicionais cunha arriscada e radical aposta pola autenticidade e pola liberdade creativa. Demostrou que cunha oferta de bo cine, sen concesións comerciais nin alfombras vermellas, pódese xerar empatía e complicidade.

Diso e de preservar a calidade, malia ter que apañarse con orzamentos de guerra, pode estar satisfeito. Pode presumir Compostela do éxito de Cineuropa, un escándalo de festival, si, e dun director de mente aberta e mirada transgresora; dun gurú (de relixión culé, ai!) que cada outono, entre vendavais de choiva e vento -tamén dos outros-, nos fai tararear aquilo de cine, cine, cine, cine, máis cine, por favor! Que a forza o acompañe.

 

sic transit

gloria mundi

Gerard't Hooft, físico teórico e Nobel de Física, en El País: "Se existise outra intelixencia na galaxia xa nos tería dominado, seriamos coma animais nun zoo".

Ten toda a lóxica a argumentación do científico que busca nos buratos negros unha teoría do todo. Pero, seguindo o seu consello de que para obter resultados hai que intentar cousas arriscadas e até tolas, poderiamos conxecturar que esa intelixencia superior si existe e que prefire afastarse duns seres que se matan entre eles, que fomentan a desigualdade e que practican a explotación dos fortes sobre os débiles. Que tribu intelixente querería ter tratos cun mundo tal?

 

Soraya Sáenz de Santamaría, exvicepresidenta del Gobierno con Mariano Rajoy, sobre la dimisión de María Dolores de Cospedal por los audios de Villarejo: "Así es como tiene que ser".

Quizás sea exagerado -o no- decir que quien fuese todopoderosa conocedora de los secretos del Estado, a través de su control del CNI, ha bailado con zapatos de claqué sobre la tumba política de su némesis en el PP. Lo que no ocultan sus palabras, todo lo contrario, son las grietas entre familias mal avenidas. Delicado asunto, otro más, para Pablo Casado y para una regeneración que no airea con la fuerza necesaria la leira contaminada de la derecha.