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El Correo Gallego

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ABEL VEIGA

Honrar a los nuestros

11.10.2019 
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CUANDO anoche subieron al escenario del Auditorio de Galicia cada uno de los premiados con el cada vez más prestigioso premio Gallegos del Año, el gran premio que hoy tiene Galicia, subía lo mejor de nuestro país. Honrar a los nuestros. Saberlos honrar es una gran iniciativa, pero también una extraordinaria labor que no todos los pueblos son capaces, sin embargo, de realizar.Con ello se testimonia el orgullo de ser gallegos, de sentir una tierra cuál madre, de reconocer la huella que en el día a día dejan y regalan con su saber hacer, o simplemente su ser, estas casi dos docenas de gallegos, que como tales, están por todo el mundo.

Galicia se la lleva, se la siente, se la palpita, dentro o fuera de ella misma. Emoción sin duda, ver a un hombre centenario, 102 años, se dice pronto, subir a ese estrado. Un jesuita que ha dedicado toda su vida a los demás y en especial a Asia. De él hablaba ayer mismo en Icade con otro gran jesuita y erudito el querido padre Paco Gómez Camacho, eminencia de sabiduría, de profunda humanidad y sobre todo, humildad, que lo conoció y trató hace muchas décadas.

EL nos honra a todos los gallegos con estos premios. Edición tras edición, erigiéndose en notario privilegiado de la vida, obra, hechos y ejemplos, sí, ejemplaridad, de centenares de gallegos que han dado y dan lo mejor de sí, estén donde estén. Unos premios que trascienden sin duda al periodismo tradicional y que mira más allá, con luces largas, de lo que es una genuina radiografía de la realidad. Contar historias, es también vivirlas, agradecerlas, hacerlas más próximas conociendo al ser humano, también al personaje.

Son ya treinta ediciones para un periódico de 140 años. Ahí es nada. El testigo mudo y silencioso, vivo y dinámico, de una región y sobre todo de un área, Santiago de Compostela. El gran testigo de la vida, la historia, el presente y pasado de una ciudad y una región. Ahí, petrificadas en aquellas amarillentas páginas a golpe de tinta y linotipia este periódico hoy moderno y automatizado en su producción brinda a los gallegos, año tras año, el reconocimiento al esfuerzo, a la inteligencia, a la entrega y la gratitud de los generosos. Sabido es que nadie es profeta en su tierra. Pero este periódico sí lo es. Catorce décadas contando, desgranando, llevando las noticias a todos los rincones de Galicia. Rigor, profesionalidad, ilusión, esfuerzo han cimentado la solera, la reputación y el aplauso de los gallegos y los compostelanos. No hay otra recompensa mayor que la aprobación y el reconocimiento de los tuyos.

El hilo que llega hoy, ciento cuarenta años después, y que cuenta el presente, sin ataduras, sin complejos, sin impedimentos. Desde la libertad y el progreso de una sociedad dinámica, viva, crítica, instruida. Enhorabuena al periódico por lo que hace y por estos premios mayúsculos. Solo resta, seguir esa senda. Y a buena fe que lo harán.

Profesor universitario