El Correo Gallego

Noticia 1 de 1 Opinión » Firmas

posdata

JAIME BARREIRO GIL

Alfredo, seguimos

16.05.2019 
A- A+

ALFREDO Pérez Rubalcaba no era socialista sólo por razón de adherirse a esa determinada adscripción ideológica. Tampoco entendía la política como una opción circunstancial del quehacer personal. Para él ambas cosas derivaban de la asunción más cultural, amplia y plena de una concepción del mundo en la que el protagonista principal de la historia es el hombre en sociedad. Y así, la propia individualidad, nosotros, incluso de uno en uno, debemos implicarnos en la articulación cabal, eficiente y justa de las inescusables reglas de la convivencia colectiva. Es decir: en la política. Y en eso estuvo toda su vida Alfredo Pérez Rubalcaba.

También es verdad que no todos asumimos ese compromiso de la misma manera. Muchos y hasta todos muchas veces nos guiamos más por el "cada uno para sí" que por el bien para todos. Incluso es frecuente que señalemos aquello que no nos es estrictamente propio, atendiendo al interés, como no de todos sino simplemente ajeno. Que no nos va ni nos viene. Y no es necesario, pues, ningún compromiso social o político. La misma historia nos ofrece, sin embargo, miles de ejemplos de como esa actitud individualista e insolidaria acaba siendo siempre perjudicial, tanto para el todos como para el cada uno. ¡Cuantas páginas negras hay en nuestra memoria!

Aunque sólo fuese por ese aprendizaje que está tan a nuestro alcance, es justificado que abracemos, como Alfredo Pérez Rubalcaba, el compromiso político. Cada uno el que quiera, claro, porque depende de las propias convicciones, todas respetables, desde luego, pero ninguno desinteresado, insolidario ni individualista. O por decirlo de otra manera: si bien el individualismo es el soporte vertebral de la libertad, y todo el mundo tiene derecho a cultivar y engrandecer el propio, no se basta, no es suficiente, ni siquiera buscando darse garantías a sí mismo, para hacer viable la vida en sociedad. Esto es lo que toca al compromiso político. A la acción colectiva.

Así pues, aunque Alfredo Pérez Rubalcaba se haya ido, los que aún quedamos a la espera de partir podemos decirle simplemente que seguimos. Que lo seguimos. Que seguimos aspirando, porque es justo, a un mañana mejor y que creemos, como él, que puede estar al alcance de todos si seguimos juntos, abrazando un sincero compromiso político.

Recordar ahora a Alfredo Pérez Rubalcaba no es, pues, una simple cuestión de reconocimiento a su persona, sino a sus ideas, que, así dichas, son las nuestras. Y los miles de personas de muy dispares condiciones que se concertaron ante su ataúd, son el testimonio.

Doctor en Economía