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{Esta boca es mía}

ROBERTO G. MÉNDEZ

Javier Krahe: “Hay veces que puedes decir una cosa y la contraria, y que las dos sean verdad”

07.06.2013 
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Es cierto. Puedes hacerlo. Hay veces que puedes decir una cosa y la contraria y que las dos sean verdad. Incluso hay veces que puedes decir una cosa y la contraria y que las dos sean mentira. Seríamos una especie muy fácil de descifrar, en caso distinto. Si no dijésemos, muchas veces, la verdad cuando mentimos. Si no mintiésemos diciendo la verdad. Así que hay veces que puedes decir una cosa y la contraria y que las dos sean verdad, como dice Krahe, de la misma manera que la afirmación contraria de un buen refrán suele ser otro buen refrán, como dice Jorge Wagensberg. Por ejemplo: más vale cien pájaros volando que uno en mano. Por ejemplo: no por mucho amanecer tempranea más madrugo. Porque esto a lo mejor no se entiende, pero es una verdad como un puño, es decir, una verdad como de andar por casa, doméstica, verdadera, frente a las verdades como un templo, que fundan religiones, pero que hacen eco, a lo mejor porque no se puede ser una verdad como un templo y no estar un poco vacía.

Pero me estoy dispersando. Estaba con Krahe, con Javier, el cantante, el que escribe canciones y después las canta (candor decía Coll que era el que canda candións, pero ese es otro negociado). Pues bien: Krahe dijo el otro día en una entrevista en el ‘ComposTimes’ (compostimes.com), a Alejandro A. Roura y Jesús Silva Vilas, se lo dijo, que hay veces que puedes decir una cosa y la contraria y que las dos sean verdad, y se lo dijo porque no se creía mucho la cosa que Aute, el también cantante, había dicho en alguna otra ocasión, algo sobre que a él, Aute, le habría gustado escribir todas la letras de este otro él, Krahe. A todos los escritores de canciones que conozco, e incluso a algunos de los que no conozco, les habría gustado escribir las letras de Krahe, pero esto Krahe nunca se lo cree, siempre piensa que se le dice por cumplir, que hay veces que puedes decir una cosa y la contraria y que las dos sean verdad, o mentira, y que por lo tanto puede ser tan cierto que te habría gustado escribir todas las letras de Krahe como que no te habría gustado escribir ninguna de las letras de Krahe. Y a lo mejor tiene razón, Krahe. No hay que volverse loco con las admiraciones de la gente. Si a uno le hubiese gustado tanto escribir las canciones de otro habría escrito las canciones de otro, y no las canciones de uno. Cuando escribe las de uno, sus motivos tendrá.

Por lo demás, lo que dice Krahe que dice en una de sus canciones el cantautor ruso Vysotski sobre las musas, y el duende, y la inspiración, esa en la que nadie cree, pero que escribe el primer verso, sin excepción, siempre. Dice, Vysotski: "Aquella noche puse tres copas de coñac y me senté a esperar a las musas. Empezó a pasar la noche y, como las musas no venían, me tuve que beber sus coñacs". Lo que explica, a lo mejor, la querencia de uno por los bares. Benditos sean.