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JOSÉ ANTONIO PENA BEIROA

De plazo fijo a DIA y Popular

03.12.2019 
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EN 2008, meses antes del estallido de la crisis financiera, la competencia por los préstamos hipotecarios era tan feroz que la filial de un banco alemán llegó a rebajar el diferencial sobre el Euribor al 0,17 % y un banco mediano español al 0,18 %. Además sin cláusula suelo. Pero lo más llamativo es la paradoja de que, en los últimos seis meses, los prestatarios de esas dos entidades percibirán más intereses a su favor, por su deuda, que rendimientos los ahorradores que tuviesen en esos bancos sus imposiciones a plazo fijo. Esto sucede porque desde febrero de 2016 el euribor es negativo.

Como con la crisis de 2008, nadie predijo que esto podría pasar. Lógico, le tildarían de demente. Pero como recomendaba Camus en su filosofía del absurdo, la única solución será la aceptación. Ni la religión, ni el suicidio. Porque los ahorradores entrados en años, que en los 90 complementaban dignamente su pensión con los intereses de sus ahorros, hoy en día, a no tardar, verán como probablemente hayan de pagar por sus depósitos.

Por lo tanto no debe extrañarnos que parte de esos consumidores den un paso adelante y decidan, para obtener una mínima rentabilidad en sus ahorros, comprar acciones en Bolsa, sobre todo en títulos con liquidez, del IBEX 35, menos especulativos. Este índice desde que el euribor anota valores negativos se ha revalorizado algo más del 1,6 % anual. Pero, eso sí, asumiendo riesgos.

El Ibex representa, teóricamente, a los mejores títulos de la renta variable. Pero no es oro todo lo que reluce. Cientos de miles de pequeños inversores y ahorradores han visto como su dinero se evaporaba en la resolución de Banco Popular y en la crisis de DIA. Confiados en la supervisión de CNMV o Banco de España, en auditorías de cuentas anuales sin salvedades, en agencias de calificación crediticia o en consejos de administración profesionalizados. Se han sentido tan engañados que solo les ha quedado el recurso a la lenta y costosa vía judicial.

Es cierto que la CNMV advierte que el comportamiento de una acción en el pasado no garantiza su evolución futura, como lo es que se da por sabido que todos conocen el riesgo de la renta variable. Pero lo que no se comprende es la indefensión ante las irregularidades aprobadas por los consejos, ni ante los déficits supervisores. Si fuésemos mal pensados podríamos decir que algunos desaprensivos, aprovechándose de la evolución de tipos y su previsible estabilidad a largo plazo, pretenden revitalizar el thacheriano capitalismo popular y drenar las imposiciones a plazo fijo (IPF) para engordar sus necesidades de recursos propios que los inversores profesionales rechazan sufragar.

Economista