El Correo Gallego

Noticia 1 de 1 Opinión » Firmas

VERLAS VENIR

JOSÉ CASTRO LÓPEZ

¿Se acordarán de los jóvenes?

15.04.2019 
A- A+

NO SOY CONSUMIDOR de programas de entretenimiento de las televisiones -concursos, magacines, telerrealidad-, pero una noche de enero estuve viendo el espacio La Voz de una cadena en el que jóvenes artistas competían cantando y mostraban sus habilidades manejando con destreza distintos instrumentos musicales.

Entre los participantes estaba un muchacho de unos 30 años que tocaba el piano -tenía la carrera acabada- y cantaba primorosamente. Después de la actuación uno de los miembros del jurado le preguntó qué hacía en su vida diaria y el chico contestó con la mayor naturalidad: "Pues vendo pescado en una superficie comercial". Ante la cara de asombro de su interlocutor apostilló lacónicamente: "Bueno, es lo que hay".

Hace meses leí la carta de un padre a una publicación en la que contaba su disgusto por no poder convencer a su hijo para que continuara los estudios que él consideraba abrían la puerta a un empleo de calidad y a ser algo en la vida. "Estaba equivocado", escribía este padre. "Gracias a que no me hizo caso, lleva años en la hostelería, aprendió los secretos del oficio y es un barman muy cotizado que tiene como ayudantes a un licenciado en Arte y a una graduada en Enfermería. Él es su jefe, gana más que ellos y tiene un trabajo estable que ellos no tienen. Como padre me siento muy feliz con él. Como español me cae la cara de vergüenza".

Hay miles de casos como estos y peores. Quienes "turisteen" en esta Semana Santa es probable que sean atendidos por jóvenes historiadores, abogados, ingenieros o músicos con buen expediente académico, más de un máster, idiomas... Les vendimos la idea de que estudiar era necesario para labrarse un futuro y, como premio a su esfuerzo, les "colocamos" sirviendo copas y comidas.

Spain is different, decía un eslogan impulsado por Fraga en los años sesenta. Ahora, lo que realmente hace diferente a España es que gente con carrera universitaria esté sirviendo cervezas o vendiendo pescado y otros que ni siquiera asimilaron la ESO o el bachillerato estén dirigiendo el país.

Dejar a tantos jóvenes talentosos en el rincón de la precariedad laboral y salarial debería avergonzarnos a todos, como al padre de la carta. ¿Se acordarán los políticos en campaña del drama de esta generación frustrada y perdida, que no puede emprender un proyecto vital -familia, hijos, vivienda...- con contratos en precario, salarios miserables y trabajos sin derechos? No se hagan ilusiones.

 

EL AUTOR ES PERIODISTA