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JOSÉ CASTRO LÓPEZ

El empleo del futuro

12.06.2019 
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Tomo prestado el título de este comentario del libro de Manuel A. Hidalgo (Deusto, 2018), profesor de economía en la Universidad de Sevilla, en el que reflexiona sobre el impacto que las nuevas tecnologías están teniendo en el mercado laboral, qué cambios se avecinan en el empleo del futuro y qué medidas deben tomar empresas y personas ante ese reto para garantizar la empleabilidad.

Hidalgo coincide con otros expertos en que los avances tecnológicos traen consigo desocupación creciente y la extinción de millones de empleos, pero no representan el "fin del trabajo" que predecía Yeremy Rifkin en los noventa porque acaban creando tantos o más empleos de los que eliminan, aunque serán radicalmente distintos de los actuales.

Tan distintos que un informe promovido por la empresa de recursos humanos Randstad, concluye que el 85 por cien de los trabajos que ofertará el mercado laboral en 2030 todavía no se han inventado. En la misma dirección apunta otro informe de la OCDE de abril, que cité en un comentario reciente, al señalar que un 32 por ciento de los empleos actuales en España sufrirán cambios profundos y que aparecerán puestos completamente nuevos.

Ante el alcance y complejidad de esta revolución tecnológica que, dice Klaus Schwab, fundador del Foro Económico Mundial, "modificará la forma en que vivimos, trabajamos y nos relacionamos", el objetivo es anticiparse hoy con medidas que garanticen que los trabajadores estarán preparados para asumir los nuevos empleos en ese mercado laboral cambiante. Y Manuel Hidalgo mira a la formación.

Los retos que plantea el empleo del futuro, dice, obligan a redefinir programas educativos para un mundo en cambio en el que la exigencia de conocimientos y destrezas mutarán permanentemente. Si no cambiamos los modelos de enseñanza, nuestros hijos tendrán problemas en el futuro, dice también Jack Ma, fundador del gigante chino Alibaba.

Hidalgo matiza que la educación debe orientarse a formar personas con capacidad de comunicación, adaptables, creativas y con altas dosis de curiosidad, que serán las habilidades necesarias para hacerse un hueco en el mercado laboral.

Queda claro que habrá empleo en el futuro, pero solo sobrevivirán dignamente las personas que vean el tsunami tecnológico como una oportunidad y sepan apropiarse de formación para las exigencias laborales de ese mundo que viene. Lo malo es que aquí estamos entretenidos en otras cosas y la educación cotiza a la baja.

 EL AUTOR ES PERIODISTA