El Correo Gallego

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VERLAS VENIR

JOSÉ CASTRO LÓPEZ

La reunión de hoy

17.02.2020 
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PROFETIZAR siempre es arriesgado sobre todo con respecto al futuro, dice un proverbio oriental deliciosamente irónico. Por eso no me atrevo a pronosticar si la reunión que hoy mantendrán el presidente del Gobierno y el líder de la oposición certificará sus viejos desencuentros o si servirá para acercar posturas y llegar a acuerdos para hacer frente a los problemas de los españoles.

Las vísperas no invitan al optimismo. El sábado el presidente tendía la mano al PP y, al tiempo, vertía graves acusaciones y reproches a este partido. A la vez, subalternos populares pedían a los barones socialistas que cantaran las cuarenta a su jefe por las cesiones humillantes al independentismo y la deriva bolivariana del Gobierno. Da la impresión de que, a falta de ideas, ellos viven mejor en el enfrentamiento.

Pero cabe pensar que son conscientes del momento delicado de confusión política e incertidumbre económica que vive España, que tiene serios problemas pendientes a causa del bloqueo de cinco años y ahora, con el nuevo Gobierno, sigue paralizada por la rebelión institucional de Cataluña que contamina toda la acción política.

La búsqueda de soluciones a esos problemas que determinan el futuro del país y el bienestar ciudadano, justifica el encuentro del presidente y el líder de la oposición, que están obligados a hablar y entenderse en las grandes cuestiones del Estado. Como son la política internacional y el papel de España en Europa, América Latina y la relación con Estados Unidos; la financiación autonómica y la recuperación de la legalidad en Cataluña, que requiere algo más que diálogo; el modelo de crecimiento económico y el mercado laboral; el pacto educativo y la sostenibilidad de las pensiones; el relevo en las instituciones del Poder Judicial, Tribunal Constitucional, RTVE; la regeneración institucional... Sin olvidar la revisión de la Constitución, que tendrá que esperar por un tiempo más sosegado.

Nadie les pide que se besen, pero sí que superen sus fobias y dialoguen hasta llegar a acuerdos para sacar al país de tanta confusión y tenebrismo político. Encauzar estos problemas no es de izquierdas, ni de derechas, son los grandes desafíos que el Gobierno no puede resolver en solitario, necesita la colaboración leal del primer partido de la oposición y debe buscar la de más fuerzas políticas.

Seguro que saben que en la r­eunión de hoy, además de la gobernanza de España, está en juego su prestigio aquí y en Europa. Si se refugian en el lenguaje mitinero para justificar el inmovilismo y la falta de entendimiento habrán demostrado que son unos chiquilicuatres de la política, pero no tienen capacidad para gobernar los destinos del país.

Periodista