El Correo Gallego

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el punto je

JOSÉ DE CORA

Dos horitas cortas

26.04.2019 
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ALUCINA, vecina. El moderado ha sido Pablo Iglesias y el más agresivo. Rivera. Por esa regla de tres, Sánchez habrá estado humilde y Casado, desmelenado. Resultado del debate: cada uno quiso aparentar lo que no es. Ellos sabrán, pero basta estar un poco atento para darse cuenta. Los debates electorales son muy interesantes y todas esas cosas que dicen los candidatos cuando son aspirantes y niegan cuando son presidentes, pero tampoco se trata del bálsamo de Fierabrás, ni de la quintaesencia de la democracia, porque les domina el afán propagandístico por encima del afán de servicio.

Los candidatos han mentido lo que han querido e incluso los medios les hemos señalado mentiras que eran verdad. Todo en pos de la campaña, de la audiencia y de la democracia, que también.

El debate es una actividad continua y permanente. Desde que alguien se postula para la vida pública se inicia un debate consigo mismo, con los ciudadanos, con sus correligionarios y con sus oponentes. No se puede estar incendiando Roma y llegar después al debate con calderos de agua para sofocar el fuego. Mejor dicho, sí se puede, pero se nota.

Lo más tronchante es cuando dicen que antes del último debate había seis millones de españoles indecisos y que después ya tienen elementos suficientes para encauzar su voto. Pero entonces, ¿dónde estuvieron esos seis millones de españoles estos últimos diez meses? ¿Dónde estuvieron el resto de la legislatura y las legislaturas anteriores? ¿Secuestrados por el Daesh? ¿Presos de una pasión frenética por algún juego de marcianitos?

Es como si un alumno no da golpe durante todo el curso, pero dos días antes del examen le ponen Interestelar y aprueba Física. Así da gusto. Ya podemos volver con José Javier.

Periodista