El Correo Gallego

Noticia 1 de 1 Opinión » Firmas

políticas de babel

JOSÉ MANUEL ESTÉVEZ-SAÁ

Brasil y nuestras alianzas

12.01.2019 
A- A+

SI para un Gobierno es fácil meter la pata en política interior, es mucho más habitual hacerlo en materia exterior. Se trata de una asignatura compleja y delicada, para la que es preciso no sólo conocer bien el contexto y las circunstancias de los países involucrados en nuestras relaciones bilaterales y multilaterales, sino también el pasado diplomático y los vínculos históricos que nos unen.

La falta de prudencia diplomática explica políticas exteriores titubeantes y cambiantes no sólo en Europa, sino incluso en contextos tan relevantes como EE. UU. Para constatarlo, no hay más que ver los vaivenes de Donald Trump con respecto a la UE, hacia los países asiáticos (China incluida), o ante la propia América Latina. Pues bien, España no es una excepción; y menos aún dentro de una Administración que, súbitamente y tras una inesperada moción de censura, se ha visto en la tesitura de tener que posicionarse en el tablero internacional.

No seré yo quien prejuzgue el ímpetu viajero de Pedro Sánchez; y menos aún sabiendo que siempre he defendido que el futuro de España pasa por su justa y merecida reivindicación geoestratégica a nivel global como nexo de unión entre la UE y América, o como territorio vital entre África y Europa, y hasta desde el Viejo Continente hacia Oriente Medio y el espacio más asiático y escorado al Este. Pero sí me sorprende ver cómo (dejando aparte la farsa venezolana de Maduro) el furor mostrado por Pedro Sánchez a la hora de visitar Cuba o Bolivia, aun con sus cuestionados Gobiernos, no se haya visto reflejado en Brasil, pese a lo que el gigante americano representa dentro y fuera del Nuevo Continente.

Es cierto que España estuvo representada en la toma de posesión de Jair Bolsonaro por quien quizá más y mejor simboliza el espíritu conciliador e integrador de nuestro país, la presidenta del Congreso Ana Pastor; pero, aun así, me sorprende que no hayamos tenido la altura de miras de países como Portugal, Chile, Paraguay, Colombia, o incluso Bolivia.

Recordemos que nuestros principales socios económicos y comerciales, además de destacados proveedores y clientes, son, precisamente, Brasil y México; y que España debe seguir propiciando no sólo el Foro Hispano-Brasileiro, sino incluso el acuerdo de libre comercio que se gesta entre la UE y un Mercosur que lidera la República Federativa de América del Sur.

Son muchas las dudas que genera el nuevo Ejecutivo brasileño: excesiva sumisión a Donald Trump, nuevo plan agropecuario y medioambiental, venta de armas, restricciones migratorias, exagerada ideología ultraderechista, etc. No obstante, el discurso sosegado que ya evidenció en su toma de control gubernamental apunta a una moderación que sólo los grandes estrategas serán capaces de gestionar, ojalá, en beneficio de todos.

www.josemanuelestevezsaa.com