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políticas de babel

JOSÉ MANUEL ESTÉVEZ-SAÁ

Nuestra casa de América

22.09.2018 
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EL embajador de EE UU, Richard Duke Buchan III; la presentadora María Rozman, ganadora de tres premios Emmy; Carmen Iglesias, directora de la Real Academia de la Historia; y Emilio Lamo de Espinosa, presidente del Real Instituto Elcano, fueron los auténticos protagonistas este jueves en Madrid del IV Foro de la Herencia Hispana organizado en la Casa de América por The Hispanic Council, que preside Daniel Ureña.

Un gran evento al que tuve el privilegio de asistir, y que también contó, entre otros, con la presencia del director del Instituto Franklin, Julio Cañero; del diplomático Manuel Mª Lejarreta Lobo, secretario general del Consejo España-Estados Unidos; y de Javier Rupérez, ex embajador de España en EE UU y académico correspondiente de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas.

Además de celebrar la poderosa presencia del español en territorio estadounidense, y reconocer la necesidad de aunar esfuerzos y estrategias educativas, diplomáticas, culturales y hasta mediáticas para visibilizar, reforzar y reivindicar nuestro pasado compartido y la contribución de la comunidad hispana a la historia y la cultura estadounidenses, quedó demostrado que los españoles deberíamos considerar los Estados Unidos como nuestra segunda casa, o como nuestra casa compartida. También nuestros hermanos de América Latina tendrían que ver de manera parecida los múltiples y variados vínculos que nos unen.

Quizá así conseguiríamos acallar, de una vez por todas, esas voces y esos planteamientos incluso intelectuales que, o bien por desconocimiento, o por intereses creados, pretenden borrar una huella hispana en EE UU que se remonta a mucho más atrás, incluso, que esa historia parcial que se revisa y estudia sólo desde la llegada del Mayflower a las costas de Massachusetts en 1620 con 102 peregrinos procedentes de Inglaterra. Digo esto porque, como ya sabemos, fue el español Ponce de León el primero en arribar a la península de La Florida allá por el año 1513; y también fue el explorador español Pedro Menéndez de Avilés, quien fundó, ya en 1565, San Agustín, la primera ciudad de origen europeo.

Es esa herencia y ese patrimonio histórico compartido lo que explica que estos días se celebre en territorio estadounidense el mes de la Herencia Hispana, una efeméride que se conmemora del 15 de septiembre al 15 de octubre desde la época del presidente Ronald Reagan, aunque fue en 1968, bajo el mandato de Lyndon B. Johnson, cuando se institucionalizó la festividad, que por entonces duraba una semana; y que, al igual que hoy, recuerda y ensalza la contribución, los logros y la presencia de los hispanos y latinoamericanos en un territorio común cuyo legado compartido debe seguir siendo recordado, reivindicado y enaltecido.

www.josemanuelestevezsaa.com