El Correo Gallego

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JOSÉ MANUEL ESTÉVEZ-SAÁ

Gurpegui no deja de recordar

10.07.2017 
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JOSÉ Antonio Gurpegui, ilustre catedrático de la Universidad de Alcalá, acaba de publicar su novela ‘Dejar de recordar no puedo’ en la colección Los Libros de Ouka Leele 2017, de Huerga y Fierro Editores. Se trata de una narración que retrata al hombre común, como diría el insigne James Joyce, en toda su grandeza y su miseria. Los protagonistas son Joaquín, Quino, un hombre de mediana edad, profesor titular de universidad; e Isabel, una joven docente que hace la tesis bajo la supervisión del anterior. Se trata de una novela de campus, género en el que sobresale el insigne David Lodge, pero que en España aún no ha calado como en los países anglosajones.
No obstante, no se centra sólo en el mundo universitario que habitan los protagonistas, sino en la complejidad de sus vidas y sus relaciones. Las ataduras familiares, las frustraciones personales y profesionales, el amor y el desamor, la juventud y la madurez, o el sexo, son parte esencial de la existencia de los protagonistas. La profundidad con la que caracteriza a los personajes consigue un efecto difícil en literatura, como es que el lector en ocasiones simpatice con los actores principales y, en otras, desprecie y rechace sus actitudes, tanto la del protagonista masculino, como las de algunas de las féminas. Pero es eso, precisamente, lo que convierte a sus personajes en epítomes de una condición humana que, como sabemos, comporta luces y sombras, miserias y grandezas.
La ficción que propone Gurpegui atiende a varios tipos de lectores. Al incluir una historia de amor no exenta de complejidad –Quino está casado, e Isabel tiene una pareja que, además, se ocupa de su hermano enfermo–, proporciona ya un componente con atractivo universal. Aun así, otro tipo de lector más informado quizá disfrute detectando las alusiones literarias que, sin caer en excesos, se vislumbran en el texto; y hasta se distraiga con las referencias al siempre controvertido Ernest Hemingway, y a muchas de sus obras. El autor de la novela muestra, pues, su conocimiento de la literatura en general, y de la norteamericana en particular; eso sí, sin incurrir en la pedantería.
También el manejo de diversas técnicas narrativas, los múltiples puntos de vista, los desajustes y saltos cronológicos, y la combinación de realismo con fragmentos de diarios y correos electrónicos, le dan un toque posmodernista, sin llegar a ensombrecer el desarrollo del argumento, o la intuición y agudeza del lector. Por ello, como crítico y lector, recomiendo la novela de alguien que, conociendo bien la historia de la literatura y sus vericuetos, ha conseguido ofrecer un extraordinario producto, sin sucumbir a la deformación profesional, pero sin renunciar tampoco a la pasión que ha guiado su trayectoria vital y académica. ‘Dejar de recordar no puedo’ contradice, así, el dicho de que todo crítico literario encierra a un escritor frustrado.
www.josemanuelestevezsaa.com