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El Correo Gallego

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LOS REYES DEL MANDO

JOSÉ MIGUEL GIRÁLDEZ

Agosto, ni tocarlo

12.07.2019 
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LOS políticos no están hablando mucho, a pesar del bloqueo veraniego. Nadie ve manera de solucionarlo, y el sol aprieta lo suyo. Cuando la gente, siempre que puede, se echa a las piscinas y a la playa la política salta por la ventana. No va más, dirán los índices de audiencia. Vale que el nuevo fragmentarismo y este equilibrio raro está convirtiendo a los políticos en acróbatas, al menos acróbatas de la palabra, pero yo veo pocas posibilidades en agosto para casi cualquier cosa, salvo el ‘dolce far niente’. También puede ser que lo ideal es que no estemos mirando y entonces, ante la desidia, la galbana y la caló, se pacte por la bajini. Puede ser. Sucede que todos esto de los pactos, ya sea por lo autonómico o por lo estatal, entretiene, pero sólo hasta cierto punto. La política como entretenimiento, como combustible para las tertulias, tiene un tope, estoy seguro. No se puede caminar sobre la cuerda del funambulista todo un verano, porque agosto es un paréntesis en nuestras vidas. Agosto no, por favor, o sea.

Sin embargo, hay síntomas de que el desbloqueo está crudo. Si no hay muchas palabras, al menos hay caras. Y la cara es el espejo del alma y del pacto. Fortes va entrevistando a los líderes por la mañana, a ver si dicen algo. No siempre se dicen cosas en una entrevista, y algo conozco del asunto. Estar mediáticamente en la pomada es algo inevitable, pues el político debe gritar todo el rato “¡estoy aquí, estoy aquí!”, tanto para los suyos como para sus contrarios. Si no sales en la tele o en las fotos te dan por amortizado. O por segundón. Y más en esta época de líderes, de egos más o menos revueltos. Ni siquiera se manda a un propio a hacer declaraciones por ti. Hay que ir con la confusión por delante, pero personalmente. Fortes tiene mano en la entrevista mañanera, seguro que ha soñado con pillar a los líderes en un renuncio, por la hora, mayormente, pero uno se pregunta si eso no sería mejor a la hora de la siesta.

La política es algo omnipresente, los bloqueos (nacionales o autonómicos) proporcionan suspense, pero pueden llevarnos al hastío. Y en agosto, la distancia es el olvido. La gente no va a aguantar tertulias ‘on the rocks’. No va a soportar perífrasis y retruécanos, aunque se las sirvan con hielo. La política sudoku ha venido para quedarse, como se dice mucho ahora. De acuerdo. Pero el personal quiere irse con asuntos que se resuelven mejor: casi todo, en realidad. Los nudos gordianos, con tanto sudor, no molan. Las entrevistas políticas sólo se hacen muy de mañana o muy de medianoche, nadie sabe por qué. Como no se trate de una de esas, en plan institucional, en un telediario nocturno, el resto queda para las horas imposibles. Los políticos tienen que estar ahí, no pueden desaparecer, salen en sus vídeos, en sus pasillos congresuales, en las mesas redondas de las salas de reunirse mucho, pero luego su lenguaje es previsible, viene de plantilla. El bloqueo parece también un bloqueo semántico, pues no se palpa significado alguno con los engranajes gripados. Julio se va salvando con las tardes de tenis y de ciclismo, pero agosto traerá el mutismo absoluto, la caída de las tertulias, el final del dulce marear de las perdices. Agosto, ni tocarlo.