El Correo Gallego

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LOS REYES DEL MANDO

JOSÉ MIGUEL GIRÁLDEZ

Y ahora, Irlanda

15.02.2020 
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LOS que amamos Irlanda, y no sólo por razones académicas o profesionales, sino por ese calor doméstico que tantas veces nos transmite, nos preguntamos cómo será su existencia como nación, dentro del concierto europeo, tras el ‘brexit’. Porque, inequívocamente, el ‘brexit’ tiene su lectura irlandesa. El adiós del Reino Unido a Europa ha coincidido en el tiempo con las elecciones en Irlanda, y los analistas no dejan de preguntarse si el ascenso del Sinn Féin, realmente notable, tiene una relación profunda con las consecuencias del ‘brexit’, con la posibilidad, quizás aún remota, de una unificación. El acuerdo de Boris Johnson deja a Irlanda del Norte en una situación peculiar, especialmente en lo que se refiere a la frontera con Europa. Ha sido el punto más complejo del tratado, y es posible que traiga consecuencias a medio plazo.

Comparto una conversación con Fintan O’Toole, el formidable columnista irlandés, con una larga trayectoria, también, en la crítica teatral, que acaba de publicar ese libro tan aclamado, y tan recomendable, sobre el ‘brexit’, ‘Un fracaso heroico’ (Capitán Swing), al que ya me he referido aquí estos días. Aunque muchos hacen cuentas sobre el ascenso del Sinn Féin en las últimas elecciones, tema prioritario de las tertulias televisivas, y del papel renovador de su nueva líder, Mary Lou McDonald, O’Toole cree que el partido creció sobre los dos tradicionales a causa de asuntos meramente domésticos, como la sanidad o los problemas de la vivienda. Eso fue lo que propició la derrota de Varadkar, dice, un presidente un tanto atípico, que se movió con un aire de modernidad, tal vez insuficiente.

Cree Fintan que el ‘brexit’ apenas ha estado en la agenda irlandesa, no, al menos, para explicar el ascenso del Sinn Féin. Incluso, la presencia de los defensores de una especie de ‘Irexit’ fue meramente testimonial, y consiguió, más bien, el efecto contrario. Para O’Toole, aunque el Sinn Féin va a encontrar dificultades para entrar en coaliciones de gobierno (se habla de un acuerdo de Fianna Fáil y Fine Gael con los Verdes, en su lugar), lo cierto es que el partido se halla ahora en la coyuntura perfecta para apoyar un referéndum definitivo de unificación. El Sinn Fein ha pasado de una situación casi marginal a ser el verdadero árbitro de la política irlandesa. “La unidad tiene que ser el resultado de la reconciliación de la isla”, me dice con preocupación Fintan O’Toole. “Ahora mismo esa idea de unidad ha sido potenciada por el nacionalismo inglés, que en realidad no quiere saber nada ni de Escocia ni de Irlanda del Norte. Mi miedo es que Irlanda se vea forzada a la unificación antes de estar preparada para ello. Lo que tendría que ser un proceso lento, cuidadoso, delicado, tal vez termine en una especie de crisis que haya que manejar. Y eso no me parece algo bueno”, explica O’Toole.

Sin embargo, de una u otra manera, la historia parece acelerarse en Irlanda a causa del ‘brexit’. “A corto plazo, la economía puede resentirse por las muchas relaciones de nuestras empresas con UK, pero a largo plazo seremos el país más grande de Europa que habla inglés. Y eso va a traer más inversión”, concluye con cierto optimismo Fintan O’Toole.