El Correo Gallego

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LOS REYES DEL MANDO

JOSÉ MIGUEL GIRÁLDEZ

Los dioses modernos

14.08.2019 
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EL retorno de Pedrerol a Mega y La Sexta, simultáneamente, supongo que marca el comienzo del fin del verano. Marca, al menos, el inicio de la liga de fútbol, también conocida como La Liga, que ya se atisba en el horizonte. Pedrerol vino de un periodismo menos personal, pero muy innovador, de la época del Plus, donde ya se hizo famoso por sus entrevistas, pero pronto armó su personaje, que tal vez no sea tan diferente a él mismo, en aquella tertulia de ‘Punto Pelota’, que es donde empezó todo. Goza de estupendos imitadores, lo que es siempre un buen síntoma. Hoy ‘El chiringuito de Jugones’ es uno de esos programas en segundos canales, digámoslo así, que mantiene una audiencia fiel, y eso a pesar de que el espacio se emite a la hora de los programas de arte y cultura: más allá de la medianoche. Pedrerol volvió el lunes y lo hizo con una exclusiva, o algo parecido, que venía a decir que Neymar estaba ya más cerca del Barça que del Madrid. Otro suspense más que añadir a nuestra vida. Otra incertidumbre.
Mientras el fútbol oficial se acerca (antes eso sólo pasaba en septiembre, como los coleccionables de kiosco), las televisiones nos muestran los debates en perspectiva. Aún hay muchos suspenses sin resolver, muchos enigmas (por ejemplo, si habrá gobierno o no; y si lo hay, de qué tipo). Como no saldremos de dudas ahora, pues agosto es la gran zanja del tiempo, el misterio de Neymar se abre camino, más que nada como entretenimiento coyuntural. La bolsa de fichajes de fútbol siempre conlleva algunos morbos y unas guerras soterradas entre ciertos equipos, pero al final, imagino, todo es cuestión de pasta y oportunidad. Los partidos de pretemporada han llenado algunas tardes y algunas noches, pero sólo los seguidores de Joao Félix parecen realmente felices. Neymar, en las últimas horas, ha vuelto a crecer exponencialmente en los titulares, en los debates, y en estas llegó Pedrerol, oportuno, que encontró el terreno abonado.
Lo bueno del ‘Enigma Neymar’, narrativamente hablando, está, según los expertos mencionados y los no mencionados, en que no hay más que tres posibilidades literarias: o se queda donde está, o va al Madrid, o va al Barcelona. Nadie más, al parecer, puede optar al genio, como suele ser definido. Esto aumenta la intensidad del suspense y produce numerosas teorías sobre cómo acabará la película. Una mina (como cuando no sabes qué pasará con la formación del gobierno de tu país). Ney, que es su nombre más guay, no ha dicho esta boca es mía, pero tiene que haber un montón de gente gestionando esta millonaria movida. Escuchas los millones que se agitan ahí y te tiemblan las piernas ante los dioses modernos.
Este supuesto gran enigma se resolverá en pocas fechas, y entonces sabremos cómo acaba la batalla. En Gol, donde también se debate mucho, escuché que lo de Neymar no es un problema futbolístico, sino de amistades, o de vestuarios. Mediáticamente, tiene el aspecto típico de las historias de hoy: puede pasar cualquier cosa, o quizás no pase nada. Cualquier giro argumental es posible, pero, de momento, los analistas tienen tiempo para imaginar el futuro. Mientras los dioses del fútbol nos entretienen con sus millonarios movimientos, la realidad puede esperar.