El Correo Gallego

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LOS REYES DEL MANDO

JOSÉ MIGUEL GIRÁLDEZ

Juana de Vega y los otros

13.08.2019 
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EN la feria del libro de A Coruña presentamos hace unos días lo nuevo de Nieves Abarca, que esta vez no es una novela negra, sino algo distinto. Le dije que echo de menos guiones góticos o de terror en nuestras series, algo que, paradójicamente, triunfa en el exterior. Lo mismo ocurre con el cine, donde la confusión mundial, ya dice Tarantino, es tanta. La novela policiaca ha crecido exponencialmente, aunque hay un pasado esplendoroso, sobre todo en el mundo anglosajón. Aquí siempre hemos tenido dudas, porque quizás nos faltan referencias históricas incontestables, como Conan Doyle o Agatha Christie, cuya biografía pasa estos días en magnífico documental por Movistar. Pero sin ir tan lejos resuenan en nuestro cerebro nombres que luego dieron grandes guiones para el cine, y ahí están, revisitados una y otra vez, desde Dashiell Hammett hasta Raymond Chandler. Nuestra narración negra se confunde con la novela sin etiquetas durante muchos años, aunque nunca olvidaremos a Montalbán o a Ledesma, por citar a dos imprescindibles.

Hoy, sin embargo, el ‘noir’ se abre camino en numerosas editoriales que hay creado colecciones específicas (Destino, Siruela, entre otras). Muchos siguen el modelo más norteamericano del ‘thriller’, y te preguntas cómo algunas de esas historias no acaban encontrando acomodo en el audiovisual (alguna lo ha conseguido). Otros hacen del enigma y del misterio la base argumental, no necesariamente ‘noir’, pero sí truculenta y con senderos que se bifurcan en el terreno policiaco. Y, finalmente, están los cultivadores de la novela negra de carácter forense, aquella que se comunica con las series, más bien norteamericanas, que han expuesto durante ya muchos años las técnicas de investigación criminal, sin insistir tanto en la idiosincrasia y el carácter de inspectores o de asesinos, que era la base de los clásicos.

En la feria del libro de A Coruña, Nieves Abarca reconoce que ha dejado de momento ese tipo de novela negra (escribió cinco, con Vicente Garrido) para virar ahora hacia el goticismo, porque se siente una romántica empedernida. No es el género más español, aunque Bécquer hizo cosas que se asemejaban a ese romanticismo inglés que siempre estará para nosotros entre Villa Diodati y el Lake District. Hay autores modernos que intentan seguir esa vía, pero de nuevo se echa de menos el apoyo audiovisual (bueno, siempre nos quedará González Suárez). ‘Voraces’ (Espasa), lo último de Abarca, enlaza la tiniebla con la luz sobre nuestra propia historia. De nuevo A Coruña está muy presente, en la figura de Juana de Vega. Hablamos durante un rato de cómo las grandes mujeres de la ciudad merecen más presencia. Quizás es el momento de hacer algo grande para recordar, al menos, a Pardo Bazán, a Concepción Arenal y a la propia Juana de Vega. Estas dos últimas unidas en la lucha a favor de la rehabilitación de las mujeres presas, en la creación de medios para luchar contra la epidemia de cólera de 1854. ‘Voraces’ fascina por el tratamiento de la historia, porque nos descubre no sólo a Espoz y Mina, sino al poeta Espronceda en los años de exilio en Londres, protegido por los Apóstoles de Cambridge. Nieves Abarca nos acerca un tiempo no tan recordado.