El Correo Gallego

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LOS REYES DEL MANDO

JOSÉ MIGUEL GIRÁLDEZ

Mucho VIP, o sea

14.09.2018 
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LO de los ‘vips’ catódicos es una cosa recurrente y tal, un asunto de famoseo que se transportó en sus siglas en inglés (como casi todo) al español, y que luego ha servido de barrita energética para las televisiones, de superalimento, como se dice ahora. En el ‘viperío’ hay mayormente gente mediática, cuya fama puede venir de diversos orígenes, a veces incluso surrealistas. Pero la televisión bebe de la fama, y nos la da a beber a nosotros a grandes tragos allá donde puede, una vez que los programas de la salsa rosa se han convertido en algo ‘demodé’, con perdón, (o quizás lo que pasa es que el personal está ya muy visto). Hay gente que no se mete a ‘vip’, sino que la meten de matute, o catódicamente, en extrañas compañías y haciendo mezclas muy totales, que quitan el sentido. La mezcla rara es lo que se lleva, es lo que mola, queridos.

Digo esto mientras en Telecinco se estrena un ‘Gran Hermano VIP’ (GH), como homenaje a Orwell. Es coña. Pero merecería la pena, pues tiempos orwellianos vivimos, y vendrán años más malos y nos harán más ciegos. Parece que la edición anterior del ‘reality’, la tropecientas, no tuvo tantos seguidores como se esperaba (hombre, el desgaste tiene que notarse) y ahora se han decantado por fiarlo todo a las ‘celebrities’ en la nueva temporada. Como ayer decía David Sanz en ‘El Mundo’, es muy cierto que las celebridades se están imponiendo en la confección de la telerrealidad, o de los concursos de talentos, que tanto se asemejan, porque el personal parece que se interesa más por gente con experiencia televisiva y recorrido mediático. El espectador anónimo antes empatizaba con el concursante anónimo, y a veces soñaba con ocupar su lugar, pero ahora la gente prefiere echarse unas risas con el conocido de las ondas, y en este plan.

Ignoro si a Telecinco le va a ir mejor una edición ‘vip’: yo, en principio, Dios me perdone, apenas conozco (de nombre, claro) a alguno de los que van a entrar en la casa, pero será que ando despistado con las nuevas tendencias. Tiene que ser eso. No me pareció, empero, un ‘viperío’ desbordante, sino meditados enganches quizás para un público joven que está más en la pomada del ‘youtuberismo’, o así. Al parecer también entraba en la casa la hija de Pantoja, y el clásico Ángel Garó, entre otros, lo que indica que también se ha querido jugar con nombres y apellidos más asentados, sea por tradición, sea por cuota de pantalla, o sea por lo que sea. Se promete, eso sí, que el GH de gente corriente (que será lo opuesto a ‘celebrity’, supongo) volverá, porque estas cosas siempre vuelven.

Llega esta versión ‘vip’ de GH en el momento que TVE estrena lo nuevo de ‘Cuéntame’: tanto va Alcántara a la fuente que ya es nuestra serie-río. La competencia de GH debería establecerse más bien con las celebridades catódicas de ‘Master Chef’, ya glosadas aquí. Todo va en la misma línea y sigue los mismos parámetros de tensión psicológica, afinidades e incompatibilidades, amores y odios, como si fuera una imitación a la vida. En realidad, no es otra cosa que el producto esperable y archiconocido sobre la convivencia habitualmente problemática en la casa de Guadalix o la vida entre pucheros, donde pueden volar hermosos cuchillos dialécticos. Mucho ‘vip’, o sea.