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los reyes del mando

JOSÉ MIGUEL GIRÁLDEZ

Normalidad catódica

11.09.2019 
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UNA muestra de normalidad, o de moderada imaginación, es que algunos programas conocidos vuelven a las parrillas conocidas. Pero para qué cambiar nada si funcionan. Los 'talent show' no han pasado de moda, a pesar de que ya hemos visto casi todo en ellos, y en cuanto a sus versiones vip se diría que la mayoría de los famosos en los que uno podría pensar ya han estado por allí. Nadie sabe por qué el 'talent' ha superado a la telerrealidad de la que también bebe o con la que se comunica. 'Gran Hermano', sin embargo, parece una reserva catódica indestructible, quizás porque en estas cosas se lleva aquello de 'que hablen de nosotros, aunque sea bien'. Y mejor aún, si no es muy bien. La polémica, más o menos guionizada, engorda la viña de la telerrealidad y lo mismo que muchos espectadores tienen cogida la postura respecto a ella también los concursantes saben bien qué es lo que se pide para triunfar. Está todo muy estudiado: ah, esa gran verdad.

Hoy regresan las celebridades de 'MasterChef', que es uno de esos concursos consolidados. En la edición anterior la mayoría de las celebridades invitadas tenían recorrido y bastante gracia, más allá de sus habilidades culinarias, que eso es harina de otro costal. De momento los fogones funcionan, y en esta versión para famosos está claro que lo de cocinar bien en todavía menos importante. Aunque no se diga. Muchos son profesionales del espectáculo, amigos de las cámaras y de las pantallas, así que no debería haber muchas dudas con ellos. Y ver a Ana Obregón preparando una paella tal vez tiene su morbo, o su dosis de entretenimiento, aunque tampoco estoy tan seguro. Son las frases cruzadas, lo que murmuran ante las ollas, y los pequeños recelos culinarios lo que hace hervir este guiso catódico. Luego, si uno de ellos cocina excepcionalmente bien, bienvenido sea. Me ha parecido leer en una entrevista que Tamara Falcó recibió algunas clases, al ver que los fogones se acercaban. Si lo hizo, se agradece, porque eso quiere decir que se valora la preparación de los platos tanto o más que las relaciones personales y el talante, aunque sea esto lo que más vende.

El regreso de 'MasterChef Celebrity' sólo es el aperitivo. De nuevo, como decimos, regresan formatos conocidos en los que habrá famosos y anónimos, aunque muchos de esos anónimos dejarán de serlo. Los concursos 'normales' (ya saben, con preguntas y eso) viven una edad de oro. Caso aparte es 'Saber y Ganar', que juega en otra liga. La de los programas de culto. De oro se han hecho algunos participando (y asombrando) en las últimas ediciones de algún concurso del 'access prime time', lo que contribuye a aumentar su audiencia, no tanto esperanzada en llevarse un pellizco (eso es más de la lotería) sino encantada de ver a otros forrándose con la cultura, o algo así. Sacan lo mejor de nosotros: quién lo diría.

Por lo demás, continúa la producción de series muy de la Costa del Sol (y también de Galicia), lo que demuestra que ya hemos incorporado nuestros escenarios naturales al caudal narrativo, algo que parecía que sólo podían hacer los norteamericanos. Nosotros también podemos, no todo tiene que suceder en Miami o Los Ángeles para que tenga empaque. De verdad.