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los reyes del mando

JOSÉ MIGUEL GIRALDEZ

Resulta que ya es viernes

26.04.2019 
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YA es viernes, y yo con estos pelos electorales. Lo confieso: llegué al final de los debates como si en lugar de verlos también hubiera participado en ellos. Hecho unos zorros, con perdón. Oyes preguntas de los moderadores, réplicas y contrarréplicas, y tú contestas en casa, en voz alta, como si la cosa fuera contigo. Te enfadas, te soliviantas o te levantas, según los casos, les dices cosas que deberían haber dicho, pero sabes que no van a oírte. Puede oírte tu vecino, pero no ellos. Lo bueno es que en casa no te interrumpen, como en los platós. Los debates fueron bastante tensos y los espectadores también sufrimos. Así que hemos dejado que baje la hinchazón. Sí, la hinchazón electoral. Hoy descendemos hacia el día de reflexión (que creo que aún existe), mientras los candidatos se preparan para enmudecer (no por lo resultados, porque, salvo catástrofe, todos suelen afirmar que han ganado), sino porque así lo marca el protocolo electoral, salvo en la intimidad. En la intimidad sí se puede seguir largando. Vendrá el sábado y nos contarán que uno hizo 'running', otro que paseó con la familia por el parque/la playa/etc (esto se dice siempre), otro que terminó de leer un libro (esto ya se dice menos), y en este plan. No recuerdo a ningún candidato sorprendiendo por sus actividades del día de reflexión. Nada. Ni ese día se salen del guión.

Los debates han tenido mucha audiencia, pero, por un efecto inexplicable, ya parecen lejanos. Esto es algo que sucede a menudo. La campaña va a toda velocidad, los días pasan sin que nadie consiga ponerles freno, los candidatos se multiplican, y sin embargo de pronto todo parece estar a años luz. Los indecisos, que esta vez son legión, puede que sigan indecisos. Es un estado de la materia difícil de cambiar. O incluso, como escuché, puede que los debates hayan aumentado la indecisión, en lugar de ayudar a los votantes en su incertidumbre. En medio de este debate con nosotros mismos (lo cual es, sin duda, toda una papeleta), Telecinco ha estrenado la nueva temporada de 'La que se avecina', que según creo llevaba meses en un cajón. Tiene muchos seguidores pero, por lo que sea, estaba en 'stand by'. La han programado a unos días de las elecciones, y, considerando la historia que cuenta, esa, la de la urbanización surrealista y las luchas por el poder en rellanos, porterías y entresuelos, uno no sabe si es para relajarnos o para preocuparnos. Yo nunca he creído que sea una metáfora de España, eso que vaya por delante, pero algo de nuestra idiosicrasia ha de tener. La caricaturas sólo son buenas cuando tienen algo del original.

Lo mejor de los indecisos es que dentro de un mes tendrán otra oportunidad. Si ahora no te decides, hazlo al menos el mes que viene. Bromas aparte, hay gente que ya está esperando que termine todo esto para escuchar el silencio ese. Antes de decirlo Rivera, lo dijo Shakespeare: "the rest is silence". Creo que algún traductor lo puso así en castellano: "el silencio es el descanso". Ah, qué avispado. No queda muy lírico, pero tal vez sea verdad. Con todo, no seamos ilusos. En este país siempre hemos sido de mucho hablar. Y en un tono bastante alto. Por eso en el AVE pusieron un vagón del silencio. Siempre me pareció una indirecta.