El Correo Gallego

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JOSÉ MIGUEL GIRÁLDEZ

Trump, 'ma non troppo'

08.11.2018 
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LAS noches electorales suelen tener mucho suspense, especialmente en estos tiempos de sorpresas e incertidumbres. No veo a los norteamericanos siguiendo muy de cerca nuestras votaciones, pero nosotros tenemos por las suyas una querencia semejante a la noche de los Oscar. Por la diferencia horaria suelo seguir cualquier elección estadounidense con el mismo espíritu bohemio de los premios cinematográficos: esperando el Oscar más inesperado. Y bueno sí, el Oscar al mejor actor, que eso también está muy valorado en la política de gestos y de imágenes que hace furor. En la madrugada del martes al miércoles el ruido de las calles y los mítines se convirtió de pronto en el silencio de las colas ante los colegios electorales. Había una cierta sensación de respiración contenida, también en Europa, pues en circunstancias así surge la duda de si Trump podría ser derrotado en 2020, o si todo es un espejismo, una vana ilusión, y en este plan.

Reconozco que los Oscar, sin ser nada del otro mundo, ofrecen más alicientes que unas elecciones. Especialmente estas de media temporada, que suenan algo así como el mercado de invierno de la política. El morbo estaba, seamos claros, en ver el grado de desgaste de Trump: como presidente, me refiero. Anduve saltando alegremente de la BBC (mucho seguimiento por parte de los británicos, claro), la CNN (no está entre las favoritas de Trump) y la Fox, que ya tal. También alargué mis tentáculos virtuales a otros canales de información continuada, que estuvieron varias horas en la pomada de la cosa. Muchos tertulianos, sobre todo en los canales de USA, confusos en su mayoría sobre en qué podría devenir el día (la noche para nosotros), se dedicaron a marear la perdiz previa al escrutinio, para, al final, corroborar lo que las apuestas tenían ya muy claro: que habría cambios, ma non troppo.

Aunque, para alguien acostumbrado a largar tuits con triunfalismo, la notable derrota en la Cámara de Representantes no habrá sido un plato de gusto. Pero, aun así, no faltó el tuit triunfalista: "tremendo éxito esta noche", escribió. Ya se sabe: nunca dejes que la realidad te desbarate un titular. Tampoco un tuit. Pero hay que reconocer también que, al mantener el control sobre el Senado, los republicanos se aseguran el control en muchas decisiones legislativas, con lo que el contrapeso de poder, tan famoso en el sistema estadounidense, sólo podrá funcionar en ocasiones. La representación del mundo rural de los Estados Unidos sigue ahí, prácticamente intacta, y desde luego es profundamente conservadora y trumpiana. A eso se agarra Trump, cada vez más alejado de las ciudades. El proceso de polarización de los USA, ya lo dijimos, parece imparable.

No, no ha sido una noche de tremendo éxito para Trump, aunque lo pregone. Tampoco una derrota. Y esta indefinición complica el futuro. ¿Hacia dónde se decantará la duda razonable que deja el resultado? Las televisiones, la otra noche, parecían incómodas con tanta indeterminación: por un lado, o por el otro. Pero Trump sabe que ahora tendrá que negociar con los demócratas. Ser duro le da votos, pero esa misma dureza ahora limitará sus movimientos. ¿Veremos un Trump moderado y de buenas palabras? Una cosa son los tuits y otra la vida.