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tribuna libre

JOSÉ FERNÁNDEZ LAGO

Juan Bautista, el precursor

09.12.2018 
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En nuestra vida, dioses y hombres se valen de seres intermedios, para ejercer una parte del cometido que ellos tendrían que realizar. Normalmente el que llega a un lugar con una misión importante, se vale de otra persona que lo anuncia, que lo presenta. Esto sucede en una época y se repite en otra distinta, y el procedimiento sigue en pie. En la actualidad, cuando una persona de cierto fuste ha escrito un libro, o tiene algo que decir en público, pasa antes otro de menor importancia que lo presenta en un acto solemne o habla de él en los medios, cuando el que viene detrás no ha dicho nada todavía.

La 1ª lectura de la Misa de hoy, de Baruc, el secretario del profeta Jeremías, es un anuncio del resplandor que Dios ofrecerá a cuantos viven en la tierra de Israel. Ya que Dios se ha acordado de ese pueblo, verán llegar a Jerusalén a la gente reunida por el Espíritu del Señor. Desde el Oriente y el Occidente, llegarán llenos de gloria los que se habían marchado a pie, vigilados por sus enemigos. El Señor rebajará montes y rellenará valles, para que pase Israel, conducido por la gloria del Señor, con su justicia y su misericordia.

El Evangelio de hoy sitúa la venida de Cristo, en tiempos de Poncio Pilato y de Herodes Antipas, cuando el Señor se dirigió a Juan en el desierto. El Bautista predicaba un bautismo de conversión, para el perdón de los pecados, tal como estaba escrito en el libro de Isaías. En algunos pasajes de ese libro se pedía allanar los senderos, elevar los valles y rebajar las montañas, para que vieran todos la salvación de Dios.

San Pablo, en la 2ª lectura de la Misa de hoy, de la Carta a los Filipenses, muestra su alegría porque los cristianos de allí habían colaborado con él. Por ello confiaba en que Dios, que había iniciado en ellos su obra buena, la llevaría a cabo en adelante, hasta el día de la venida gloriosa de Cristo. Le pide a Dios para esos cristianos sensibilidad en el aprecio de los valores. Así, por obra de Dios, llegarán limpios e irreprochables al día de la manifestación gloriosa de Cristo.

EL AUTOR ES CANÓNIGO LECTORAL