El Correo Gallego

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ALFONSO GARCÍA

Laico, republicano y respetuoso

14.10.2018 
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HABLARÉ de un tema local que, desgraciadamente, puede suceder en cualquier otra localidad en estos tiempos de sectarismo e intolerancia.

A Coruña es, tal vez, una de las pocas ciudades en las que el día dedicado a su patrón, patrona en este caso, no es fiesta local. El 7 de octubre, día de la Virgen del Rosario, los coruñeses participaron en los actos religiosos conmemorativos, entre otros, una alfombra de flores con la imagen de la Virgen y el escudo de la ciudad, ante la iglesia que custodia a la patrona. Dos horas después de que los voluntarios finalizaran la filigrana floral, en la madrugada, el servicio municipal de limpieza barrió la alfombra con profesionalidad, sin dejar restos. El mismo día 7, algún munícipe atribuyó el hecho a una equivocada interpretación por parte del servicio de limpieza.

Pocos coruñeses aceptan la mezquina y cobarde excusa del alcalde y sus munícipes, error de la empresa de limpieza, porque recordamos su declaración de laicismo cuando tomó posesión del cargo. Al día siguiente del desmán, unos cientos de coruñeses se manifestaron respetuosamente en la Plaza María Pita -la casa de todos, señor alcalde- con un ramo de flores blancas en la mano, como señal de protesta por semejante desafuero. Señores de la Marea, La Coruña tenía una historia milenaria, de la que nos sentimos orgullosos porque nos ha permitido, a ustedes y a nosotros, llegar hasta el día de hoy. Quien no respeta su historia, reniega de su propia existencia y pisotea los sentimientos de quienes sí la aceptamos.

Sus principios no les permiten participar en actos religiosos, es justo aceptarlo, pero es intolerable que pisoteen la imagen de la patrona y nuestro escudo milenario.

Somos muchos los que toleramos que se manifiesten y desfilen por la ciudad caravanas con llamamientos y declaraciones que no compartimos -siempre que no ofendan al resto-, pero los cristianos exigimos respeto. Hay una razón que explica la frecuente profanación de símbolos cristianos, y ustedes saben cuál es: la mofa sale gratis, porque el cristiano nunca responderá de la misma forma que otros lo hacen. Termino recordándole, señor alcalde, la anécdota de uno de sus antecesores: Federico Tapia, laico y republicano. Cuando el rey Amadeo de Saboya visitó la ciudad, le acompañó, por razones de protocolo, hasta la iglesia de San Jorge, donde el rey escucharía un Te Deum. Federico Tapia esperó en el atrio de la iglesia hasta la finalización del acto y continuó la visita con el rey.

Un ejemplo para todos pero, sobre todo, para usted, señor alcalde de todos los coruñeses y miembros de su Marea.

Notario jubilado