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políticas de babel

JOSÉ MANUEL ESTÉVEZ-SAÁ

Una lección desde Andalucía

09.12.2018 
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LAS recientes elecciones andaluzas han supuesto una l­ección que nuestros políticos habrán de aprender. Tres partidos políticos, PSOE, PP y Adelante Andalucía, es decir, Podemos, han sufrido derrotas incuestionables, aunque ninguno parece estar dispuesto o ser capaz de asumir e interpretar lo ocurrido. En cambio, Ciudadanos y Vox han obtenido excelentes resultados. Si hacemos memoria, se trata de dos partidos cuyos líderes, durante la campaña, anunciaron de forma explícita propuestas concretas relacionadas con la realidad actual y en pro del bienestar de andaluces y, por extensión, de los españoles. Los andaluces, además, han votado más que en clave autonómica, con la mirada puesta en un ámbito nacional del que, como saben, depende su futuro.

Estaban aún recientes en su retina las luchas internas por el poder entre sanchistas y susanistas, así como el proceso de primarias que dividió al PP, por no hablar de los juicios por corrupción pendientes en ambos partidos. Igualmente desmotivadoras se antojaban las reiteradas luchas intestinas de Podemos, que revelan un todopoderoso líder que no duda en sacrificar a quien lo cuestiona (Errejón, Bescansa, el caso de las Mareas en Galicia, cuitas en Madrid, enfrentamientos con Teresa Rodríguez y 'Kichi', etc.), por no hablar de 'casoplones', o del menosprecio a la Nación y a sus instituciones.

En consecuencia, los andaluces volvieron su mirada hacia quienes, sin complejos, expusieron propuestas fiscales, enarbolaron la defensa de la Nación, y anunciaron políticas de inmigración alternativas. El PP se dio cuenta, e intentó virar su discurso, lo que le evitó un descalabro mayor; pero el lastre de la corrupción, centrarse en desacreditar a los otros, y su falta de concreción programática le pasaron factura. Entretanto, PSOE y Podemos desenterraban muertos, y pactaban con radicales independentistas a los que visitaban en la cárcel. Los andaluces optaron por quedarse en casa, o por votar a aquellos que hablaban de lo que les preocupaba.

La reacción de la izquierda ante el auge de Vox es, cuando menos, infantil; una pataleta. Unos, en lugar de aceptar la voluntad del pueblo expresada en las urnas, y analizar por qué no fueron capaces de encandilar a votantes, alientan a los ciudadanos a rechazar el resultado por medio de protestas callejeras propias de un régimen dictatorial. Otros cuestionan ahora la legalidad de Vox y, en todo caso, buscan entretenernos con nuevas cuestiones como la inviolabilidad del rey.

Está claro que ciertos políticos no se han enterado aún de los temas que realmente inquietan a los ciudadanos andaluces y españoles; unos ciudadanos que, aun así, saben bien que los extremismos son peligrosos, tanto el que representa la izquierda radical como la derecha más escorada, pues ambas han justificado peligrosos regímenes totalitarios.

www.josemanuelestevezsaa.com