El Correo Gallego

Noticia 1 de 1 Opinión » Firmas

crónica personal

PILAR CERNUDA

La lucha por Andalucía

14.10.2018 
A- A+

EN el Palacio de San Telmo, sede del Gobierno andaluz, Susana Díaz y su equipo no paran de hacer cuentas y analizar los sondeos. También lo hacen los responsables del PP andaluz, con Juanma Moreno a la cabeza, en la sevillana sede de la calle de San Fernando; y lo hace Teresa Rodríguez en Cádiz; y lo hace con más ansiedad Albert Rivera en la sede nacional de Ciudadanos al lado de la plaza de toros de Las Ventas que Juan Marin en la sede andaluza cercana al campo del Sevilla. Las elecciones del 2 de diciembre no ha pillado a ningún partido andaluz de sorpresa, todos tienen los deberes hechos, las listas de candidatos más o menos resueltas, las campañas esbozadas y contactados los líderes nacionales que más gustan a los andaluces para que se sumen a las caravanas electorales.

Todo está abierto, nada es tan simple como ver si PP y Ciudadanos suman más votos que PSOE y Adelante Andalucía, la coalición creada por la podemita -¿o expodemita?-Teresa Rodríguez y Antonio Maíllo, de Izquierda Unida, con varios partidos minoritarios de izquierdas. Aunque en el PP están convencidos de que Ciudadanos llegaría a un acuerdo de gobiernos con ellos tras las elecciones si consiguen la mayoría suficiente, en las filas socialistas no descartan que Ciudadanos, que apoyó a Díaz para gobernar en esta legislatura -rompieron el pacto en el pasado mes de septiembre- pueda volver a acercarse a los socialistas una vez se celebren las e­lecciones. Elecciones que, si se mantiene la posición de Rivera a lo largo de estos dos últimos años, cuando decía que en futuras elecciones no se quedaría al margen de los gobiernos que apoyara, tanto en el ámbito nacional como los regionales y locales, podría significar que los candidatos de Ciudadanos podrían asumir, al fin, responsabilidades de gestión, a lo que se han negado hasta ahora en toda España alegando que querían aprovechar esta legislatura para adquirir experiencia previa parlamentaria.

En el equipo de Pablo Casado ni se plantean que Ciudadanos pueda volver a pactar con Susana Díaz. Es más, sus encuestas dan ahora mismo vencedor al PSOE, con el PP en segunda posición seguido de Ciudadanos y, bastante más atrás, Adelante Andalucía; pero confiesan que si se produjera sorpasso, que Ciudadanos se pusiera por encima del PP, ellos asumirían que "tocaba" apoyar a ese gobierno de C's para aprovechar "la oportunidad histórica de acabar con el eterno gobierno socialista en Andalucía", frase pronunciada por un dirigente popular. Piensan que esa misma posición la mantiene Ciudadanos si se produjera la situación contraria, que apoyarían un gobierno del PP, en segunda posición, si entre los dos partidos sumaran mayoría absoluta "porque de no hacerlo sus votantes no le perdonarían que volvieran a permitir un gobierno de izquierdas socialista-podemos tal como ha sido la gestión de Susana Díaz". Sin embargo, nada está formalmente hablado entre PP y Ciudadanos, y mucho menos escrito, aunque es evidente que la relación entre los dos partidos ha mejorado sensiblemente desde que Casado está al frente del PP y su relación con Rivera es muy cercana.

Aún así, nada se puede predecir sobre dónde se va a posicionar Ciudadanos, y no se puede descartar que, si Rivera lo considera conveniente para su partido, pudiera apoyar nuevamente a Susana Díaz para apuntarse así el tanto de que bloquea la posibilidad de que los andaluces acaben con Podemos en el gobierno regional.

El escenario, por tanto, es endiablado, por las muchas combinaciones posibles para formar gobierno en función de los resultados. Si PP y C's suman suficiente para crear un gobierno de centro derecho que desaloje al PSOE después de gobierno socialista en toda la etapa de democracia, es lógico aceptar que sea la segunda fuerza -si PSOE mantiene la primera- la que ocupe el despacho presidencial de San Telmo. Y aunque en estos momentos Ciudadanos ocupa la tercera posición en los sondeos, cuenta con un factor muy potente para intentar el asalto a la segunda plaza, y lo reconoce el propio PP: Inés Arrimadas, una política con fuerza, con personalidad, con carisma, que gusta incluso a quienes no quieren saber nada de Ciudadanos y de Rivera ... y que es andaluza. Andaluza que ejerce, que viaja a menudo a esa región.

Periodista