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cartas asombradas

CAETANO DÍAZ

Luego contarás las estrellas

09.12.2018 
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A Mariano Rajoy Brey, expresidente del Gobierno de España

Tenía razón Xosé Luis Barreiro, reconvertido de político de campanillas y campanazos a intelectual provinciano sin mayores pretensiones (o sí), cuando le despidió, tumbado por la primera moción de censura que triunfa desde la restauración democrática, profetizando que no tardaríamos en echarle de menos, don Mariano; cuando para asombro de los más viejos del lugar, supervivientes de aquellas guerras púnicas en el teatro de marionetas de la política gallega, escribió el politólogo de Forcarei que el eco de su hazaña de gestionar sin perder el rumbo la peor crisis sistémica en estos cuarenta años de Constitución, señor Rajoy, crecerá con el tiempo.

Solo seis meses después, es una obviedad que el centro derecha lo echa en falta y barrunto que también España, a pesar de sus indecisiones y del abuso del plasma. No se trata tanto de la irrupción de Vox, con estrépito de elefante en cacharrería, cuanto de la deriva del PP hacia territorios extremos, con Pablo Casado enarbolando banderas -¡mi reino por La Moncloa!- que ponen en peligro serio la convivencia.

Con la humilde legitimidad de quien nunca profesó la fe marianista -ni ninguna otra, salvo la utopía del galleguismo integrador y federalista-, me atrevo a decir, señor expresidente, que no soy el único que echa de menos su pragmatismo, su contención, ese sentidiño refractario al frentismo de trincheras en el que tan a gusto habitan las izquierdas extremas y las extremas derechas.

Asistimos acongojados al despertar del monstruo y, sí, tenemos que darle la razón al articulista Barreiro Rivas cuando recuerda que gobernó usted con la receta de León Felipe para los vates noveles: Sistema, poeta, sistema./ Empieza por contar las piedras.../ luego contarás las estrellas.

Miles de ciudadanos compartieron en estos días convulsos la carta en la que Juan Manuel Jiménez Muñoz, médico y escritor malagueño, le pide a Pablo Iglesias que nos ahorre barricadas, le recuerda que la movilización ha de hacerse antes de ir a las urnas y le reprocha que "ese supuesto fascismo" de Vox -a un servidor le sobra el adjetivo, así se lo digo- ha nacido de los errores de Podemos: "Cuando usted dice que no puede pronunciar la palabra España porque le duele la boca, nace un fascista... Cuando usted predica pobreza y sobriedad pero se compra un chalé, nace un fascista".

Mutatis mutandi, alguien debería advertirle al señor Casado de que en democracia no todo vale para llegar al poder, de que blanquear a Vox -su eurofobia, su xenofobia, su homofobia, su antifeminismo, su alergia al Estado de las autonomías, su desprecio al Parlamento- es una apuesta fatal para la salud del sistema.

Por mucho que el señor Casado nos dore la píldora y por mucho que retuerza los números, la realidad es la que es y nos avisa, don Mariano, de que el PP ha abandonado el centro y está perdiendo el norte. ¿Cómo no vamos a echarle de menos, si no ha parado de llover desde su adiós?

Siga con salud.

A Roberto Luis Blanco Valdés, catedrático da USC. De totalitarios e de silencios que doen

Cambiaron moitas cousas dende decembro do 2014, don Roberto, cando vimos, estupefactos, a foto da porta tapiada do seu despacho en Dereito, e lle escribín unha carta asombrada na que lembraba o impactante e profético Sobre os indiferentes, o poema do reverendo Martin Niemüller, mal atribuído a Bertolt Brecht.

Moitos deses cambios non foron necesariamente para mellor, ben o sabe e o sofre vostede, nun mundo que prefire non escoitar as alertas desgarradas do profesor protestante, sobrevivinte do horror do campo de Dachau, pacifista e avogado da reconciliación: Primeiro apresaron as comunistas (...) despois levaron aos xudeus (...) logo viñeron polos sindicalistas (...) e non dixen nada. Hoxe viñeron por min, pero xa é demasiado tarde.

Catro anos despois, tamén en decembro, volven os totalitarios disparar -as palabras tamén matan, si- contra vostede e outros dous profesores, Celestino García Arias e Miguel Caínzos López. Cometen os tres o peor dos pecados: exercen a súa liberdade de pensamento e de crítica, algo insoportable para os que alimentan a fogueira dos fanatismos.

Neste século convulsionado por tantos ismos que minan o territorio da convivencia, profesor Blanco Valdés, sobreviviu a media ducia de ataques -cócteles molotov, pneumáticos ardendo e até unha bomba na entrada do seu garaxe- sen renunciar a que a súa voz se escoite alto e claro.

Non quere ser cómplice desa parte da sociedade que cala e mira cara a outro lado cando os violentos sinalan e ameazan aos que non lles bailan a auga. Non está só, don Roberto, malia que tanto silencio doa, malia esta permisividade cómplice que carcome os nosos mellores valores.

Forza e ánimo!

Sic transit, gloria mundi

Mabel Rivera, actriz, na homenaxe no OUFF de Ourense: "A idade nos meus compañeiros actores é un punto de prestixio. A idade nas mulleres, en min mesma, que teño 66 anos e non me operei de máis ca dunha hernia de disco, xoga en contra".

Retrata cabalmente a nosa premio Goya unha das eivas da industria audiovisual. Ela, que foi Balbina en Pratos combinados, Leonor en Pazo de familia e Manuela en Mar adentro; ela, que leva media vida percorrendo os sacrificados camiños da ética e da coherencia, agasállanos agora coa fermosa lección da dignidade das engurras.

Gonzalo Durán, alcalde de Vilanova, a Carmela Silva: "Antes de hablar de Vox debería lavarse la boca. Hay gente ahí que me merece un respeto, como Ortega Lara, al que los amigos de Sánchez, de Carmela y de Podemos han tenido en un zulo como un animal. Él sí me merece respeto, Carmela no".

Como no le pareció suficiente derrape neuronal denigrar a la presidenta de la Diputación de Pontevedra como "chacha para todo de Abel Caballero" -sin disculparse y con el PP mirando al infinito, por cierto-, el trasnochado regidor persiste en el dislate y se entrega a un aquelarre alimentado por sus odios particulares. Lamentable.