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mucho jipi es lo que hay

MARQUÉS DE GURUGÚ

'Amiguetes Company' sustituye a Compostela Aberta en Raxoi

12.02.2019 
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{DERECHOS DE AUTOR}

Aceporrado sobrino, he de telegrafiar a don Agustín Hernández y a don Alejandro Sánchez Brunete para rogarles que no critiquen tanto al regidor consistorial por actuar como siempre hemos hecho los aristócratas de cuna. Es decir, cultivando las buenas relaciones interfamiliares y ayudándonos los unos a los otros sin tener en cuenta defectos tales como la vagancia, la pereza mental o la incapacidad para sacar adelante retos de cualquier tipo. Si no llega a ser así, Damián, a buenas horas tu bisabuelo, el duque de Pertini, hubiese llegado a diplomático de alto nivel pese a tener menos luces que una linterna comprada en los chinos, y lo mismo te digo de mi tío abuelo Manfred, que alcanzó el grado de general de división sin saber siquiera las diferencias entre un sable y un cuchillo jamonero. En cuanto a la valiente y desprendida tía sor Enriqueta, he de confesarte, sobrino, que jamás estuvo en las misiones de África, sino que tuvimos que encerrarla durante años en una choza de Guinea Ecuatorial después de que agrediese con un cáliz de plata al arzobispo del condado de Horn, un tipo oscuro al que no pudimos convencer para que intercediese democráticamente en su elección como abadesa del más importante monasterio de Italia. El señor Noriega, en suma, al favorecer presuntamente la contratación de supuestas personas afines no está haciendo otra cosa que copiar nuestras eficaces normas de funcionamiento interno, basadas en el manual de Amiguetes Company. De hecho, no sé si pedirle los derechos de autor.

{GUSTOS NEOGÓTICOS}

Aunque soy un tipo de gustos más bien neogóticos, de ahí la querencia que siento por la arquitectura londinense tradicional, he de reconocer, Damián, que cada vez me gusta más la moderna Cidade da Cultura. Muchas noches salgo a dar un paseo en mi carruaje de caballos y le ordeno al cochero, O´Leary, que pare en la infame avenida de Lugo para contemplar desde lo lejos las olas de granito del Gaiás iluminadas con luces moradas o amarillentas, y allí mismo, reconfortado por el paisaje, me ventilo un whisky escocés y un Montecristo a la salud de Manuel Fraga y del arquitecto Peter Eisenman, grandes artifífices de una grandiosa obra que algún día, a pesar del cutre catetismo que nos invade, figurará en los catálogos más prestigiosos sobre la mejor arquitectura internacional. En torno al teleférico que mi buen amigo José María Fernández, presidente de Santiago Centro, desea instalar para unir por las alturas la futura estación intermodal y el Gaiás, la verdad no sé qué opinar al respecto. El caso es que imagino las cabinas volantes llenas a rebosar de gritones turistas en bermudas y me entran sudores fríos, pero a la vez entiendo que hay que hacer algo para acercar la montaña a Mahoma de una forma llamativa y poner en valor nuestro valiosísimo patrimonio moderno. Eso sí, jamás me verás montado en semejante artilugio infernal si algún día se llega a construir. Yo, bien lo sabes, soy más de góndola.

{castillo de a rocha}

Resulta desoladora, torpe sobrino, la desidia que reina entre nuestros políticos e instituciones a la hora de adecentar y promocionar enclaves que cuentan con una historia fabulosa. Es el caso del castillo de A Rocha Forte, cuyos restos siguen sumidos en el más lamentable abandono y comidos por la maleza debido al parón que han sufrido las obras de acondicionamiento desde que Compostela Aberta desgobierna la ciudad. Todas las promesas efectuadas al respecto por el concejal Jorge Duarte, según denuncia el incansable y sensato dirigente vecinal Carlos Delgado, han caído en saco roto... y ahí continúa la fortaleza medieval, muerta de risa y degradándose cada vez más por culpa de los nuevos irmandiños de la inacción y el pasotismo. Iré hasta allí, Damián, me encadenaré a sus muros y aullaré todas las noches, en señal de denuncia, como un lobo embargado por la pena. Telegrafiaré a mi amigo Delgado para ver si me acompaña. Siempre será mejor aullar en estéreo. Te mantendré informado de mis desventuras en próximas misivas.