El Correo Gallego

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{ tribuna libre }

JOSÉ Mª DÍAZ FERNÁNDEZ

El milagro de San José (I)

15.03.2017 
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El pasado viernes, en viaje de ida y vuelta a Santiago, quise acercarme a O Milladoiro para ver detenidamente la maravilla del nuevo templo parroquial dedicado a San José. Me acordé al instante de otro templo dedicado al Santo, a mediados del pasado siglo, en un arrabal de Salamanca, por obra de la labor constante de un jesuita insigne, el Padre Basabe. La obra en marcha se denominaba “el milagro de San José, ladrillo a ladrillo”.
El templo de O Milladoiro excede con mucho al de Salamanca y también puede denominarse, y con mayor razón, “el milagro de San José”.
En realidad supone el coronamiento de un milagro continuado durante más de quince años. Milladoiro crecía y allí faltaba todo, a excepción de la minúscula capilla dedicada a la Magdalena. ¿Por dónde comenzar? El joven párroco D. José Guldrís lo tuvo claro desde el primer momento: por San José.
La figura del Santo, cuya vara florida anuncia la primavera, inspiraba ilusión y cercanía a los humildes, beneficencia y amor, compromisos certeros… Lo primero fue un bajo alquilado, con bullicio de niños, labor de Cáritas, diálogo personal con enfermos y parados. Luego se adquirió otro bajo, dispuesto y distribuido bellamente. Aumentaban los niños y los asistentes. Se producía una irradiación única de beneficencia y bondad. Algo era evidente: lo mejor de O Milladoiro era la parroquia surgida a la sombra de San José: un milagro de los que promueve el Santo, Patrono del mundo obrero.
Nadie pudo cerrar los ojos: un número creciente de feligreses aferrados a la parroquia, pero carentes de templo… Lo peor habría sido lo contrario: un gran templo vacío pendiente de reclutar fieles.
Repito que acabo de visitar el templo. San José inspiró al joven arquitecto David Fernández Noriega, que, en diálogo operativo con Guldrís, ha realizado un prodigioso conjunto parroquial. Impone poderosamente la vista exterior y, cuando entramos, nos invade la luz radiante tocada de la poesía que inspira la vara florida de San José.
Lo digo sin ambajes: esto es en O Milladoiro “el milagro de San José”.

El autor fue deán
de la catedral de Santiago