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vida sana

OTILIA QUIREZA

¿Estar solo o... sentirse solo?

20.06.2019 
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Podría parecer que hablamos de lo mismo, pero nada más lejos de la realidad, son dos situaciones muy diferentes.

Estar solo nos habla de la soledad. Esa sensación de aislamiento que puede surgir en circunstancias muy distintas. Estar físicamente solo en un lugar y tiempo determinado, puede ser por una elección propia o por circunstancias ajenas.

Sentirse solo es diferente. Cuando uno se siente solo, le invade una sensación de tristeza difícil de explicar. Se siente desconectado del mundo, nada le motiva, a largo plazo afecta a la salud mental y puede provocar depresión.

Algunas causas de esta situación:

Crisis de edad. Cada década supone una pequeña crisis para muchas personas, pero ejemplo cuando nos vemos con 50 años sin haber cumplido los sueños y planes que teníamos con 20, nos ponemos tristes.

Ruptura de pareja. Sobre todo, cuando es algo inesperado porque para nosotros la relación era perfecta. Sin embargo, cuando se trabaja este problema, descubrimos que la pareja no funcionaba hacía tiempo.

Dedicar la vida al cuidado de otras personas. Cuando una persona se ha visto "obligada" a cuidar de sus familiares. olvidándose de vivir su propia vida, se siente con frecuencia solo, aunque esté rodeado de gente.

Adicción al trabajo. El trabajo lo llena todo sin dejar espacio a nada más, pero si por alguna circunstancia no podemos trabajar, el mundo se nos viene encima y nos podemos deprimir.

¿Qué hacer si uno se siente solo y triste?

Buscar la causa. Con frecuencia las personas quieren poner soluciones sin conocer la causa. Yo aconsejo un diario emocional donde plasmar pensamientos, ideas y reflexiones cuando uno se da cuenta de su soledad. Preguntarse ¿Por qué me siento solo? Permite poner orden en las emociones, Las palabras son terapéuticas y mientras uno escribe se sientes en compañía. Un consejo, evitar las quejas y la autocompasión.

Aceptar los sentimientos. Indispensable para superarlos.

Meditación. Con 15 minutos al día es suficiente para reducir los pensamientos negativos y ayuda a conectarse en el presente.

Ejercicio físico: 30 minutos tres días a la semana es suficiente para empezar a notar cambios. El ejercicio físico dispara pensamientos positivos y genera endorfinas, las hormonas de la alegría. Recuerda que mente y cuerpo están unidos y lo que pasa a uno influye al otro.

 DOCTORA EN MEDICINA