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CARLOS LUIS RODRÍGUEZ

"Pasou o que pasou"

25.06.2013 
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POR mucho que se empeñen los historiadores, la mejor descripción de la primera gran crisis política de la autonomía gallega se resume en cuatro palabras. Paradójicamente, fueron pronunciadas por un hombre de hablares barrocos, capaz de embobar a cualquier auditorio con una retórica preciosista y exquisita que podía prolongarse hasta el infinito. Manuel Iglesias Corral era su nombre, y el motivo de su escueta sentencia, la rebelión que tuvo que sufrir el presidente Fernández Albor dentro de sus filas.

"Pasou o que pasou". Todas las especulaciones sobre aquel episodio tan rico en maniobras, traiciones y componendas, quedaron sintetizadas en esa frase cínica y genial. Con ella, don Manuel libró a su grupo de un debate enojoso, ahorró explicaciones comprometidas y permitió que las cosas siguieran su curso. Tras atender a las primeras comparecencias de la comisión que se propone saber lo que pasó en las cajas, hay una sensación de que el espíritu de Iglesias Corral revolotea en el ambiente.

Quienes esperaban que los máximos protagonistas salieran magullados del aprieto, habrán quedado decepcionados. Tanto Méndez como Gayoso mantuvieron el tipo y no se sintieron amedrentados en ningún momento por los parlamentarios. El interrogatorio demostró que es más fácil acusar en titulares, que hacerlo en un formato que obliga a razonar y explicar los puntos de vista. Si la pareja de banqueros entró con la apariencia de chivo expiatorio, salió dejando la impresión de que su responsabilidad fue compartida.

Demostraron, en suma, que tantos años al frente de las entidades no hubieran sido posibles de haber carecido de recursos argumentales. El fundamental fue que, frente a la idea que manejaban a su antojo Caixa Galicia y Caixanova, eran en realidad las cabezas visibles de un mecanismo de checks and balances, del que formaban parte el Banco de España, la Administración autonómica y consejos en los que había una nutrida representación política.

Lo esencial de su razonamiento es que lo que se hizo mal, se hizo de forma colegiada, aunque haya interés en presentarlo como consecuencia de una especie de dictadura personal.

Méndez y Gayoso no actuaban al margen del sistema, sino que formaban parte de él. De lo contrario, las alarmas habrían saltado y los instrumentos de control se hubiesen activado. Quizá por eso el tono de las preguntas fue de una suavidad inesperada. Es como si los diputados intuyeran que al final la conclusión puede ser aquel "pasou o que pasou" del recordado don Manuel.