El Correo Gallego

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EL DÍA DESPUÉS

PEPE CASAL

Récord

19.12.2017 
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PARA GANAR al Real Madrid se necesitaban dos premisas: que no tuviera su día y que el Obradoiro cuajase un partido redondo. Según me comentaba Alberto Herreros su equipo está, lesiones aparte, en un buen momento de forma y tirando muy bien, y, haciendo honor a esa premonición, tuvo su día. Al Obra lo penalizaron los despistes del segundo cuarto. Los otros tres le salieron redondos tanto en el juego como en el marcador.

El Madrid va de la mano de un chico de 18 años, 2,01 y 104 kg llamado Luka Doncic, que demuestra día a día que es capaz de jugar a baloncesto de lo que quiera por el tremendo talento que tiene. Para él, los dos contra uno en el bloqueo directo suponen el inicio de la circulación del balón sin el menor problema. Su altura y su visión de juego le permiten solucionarlos y crear ventajas con absoluta facilidad. Probablemente hemos tenido la suerte de verle jugar por última vez en Sar. Estuvo secundado por un gran Campazzo, no sé si mejor en ataque o en defensa, por el acierto de Carroll en los triples y el bestial trabajo de Felipe Reyes en ambas zonas.

El Obra, jugando bien y muy acertado en ataque, no fue capaz de sujetar al Real Madrid en unos minutos en el segundo cuarto, similar al de Sevilla, y lo pagó muy caro a pesar de que fue capaz de volver al partido, pero remar tanto contra corriente, ante equipos pequeños como el Betis o grandes como el Madrid, al final lo pagas y no llegas a la orilla de la victoria.

El partido fue espectacular ya que nunca en la Liga Endesa se habían metido tantos triples, 36. Por el Obra, que estuvo sensacional en el primer cuarto, impresionante en el tercero, el de la fe para volver al partido, y excepcional en el cuarto, donde solo le sobraron los minutos finales, destacó el acierto de Simons, el partidazo de Bendzius, en defensa y ataque, y el debut de Nick Spires, que tras enterarse de lo que es la Liga ACB de la manopla de Tavares, que le colocó dos taponazos casi consecutivos, no se vino abajo y leyendo muy bien el juego ofensivo obtuvo en menos de 11 minutos una excelente cosecha: 12 puntos, 4 rebotes y 14 de valoración. Ojalá lo repita y sea capaz de mantener esa línea. Atrás le costará más pero el domingo nos dio una gran alegría.

Partido bonito, bonito, bonito para los espectadores que llenamos Sar, de esos que se van a recordar con buen sabor de boca a pesar de lo agrias que son las derrotas. Está claro que la desgracia y vergüenza de ese parón de las selecciones ha perjudicado mucho al Obradoiro, le ha roto su buena racha, su concentración, su ritmo de entrenamientos y su buen hacer para solventar los partidos en los minutos finales. La Copa se pone ahora más difícil, aunque jugando como contra el Real Madrid se le puede ganar a cualquiera. El próximo sábado se visita la cancha del Estudiantes que está urgido de victorias y no es un equipo fácil. Hay que tener fe.