El Correo Gallego

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EL DÍA DESPUÉS

PEPE CASAL

Súper Obra

12.02.2019 
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¡Qué partido más bonito y tan requetebién jugado! Valencia siempre fue territorio hostil para el Obra ya que en el pabellón de La Fonteta nunca había ganado en su etapa en la ACB. Y en etapas anteriores, que recuerde, solo se ganó un par de veces. Se rompió el fortín valenciano de una manera brillante y con un último cuarto para enmarcar, realmente excepcional en todas las facetas del juego e imponiéndose en la única faceta en la que los hombres de naranja fueron superiores a los del Obra, el rebote.

En esta fase final todo el equipo jugó a un gran nivel pero hubo dos nombres clave: Moncho Fernández y David Navarro. La táctica de Moncho maniató a Matt Thomas en ataque, con los continuos dos contra uno que le hicieron los defensores del Obra impidiéndole tirar y obligándole a pasar. Cuando un tirador no puede armar el brazo, sufre y si no tiene experiencia, se frustra y en defensa ese estado de ánimo hace que se aplique menos. Y la orden fue atacarle y el que lo hizo con un acierto y una determinación increíble fue David Navarro que aparte de estar omnipresente en defensa y rebote, en ataque fue un misil que destruyó la defensa valenciana. Ahí se fraguó un triunfo que sabe a gloria por lo que significa conseguir la novena victoria a estas alturas, por estar en la tabla clasificatoria en una posición de privilegio y, sobre todo, por las formas, por el gran juego desplegado ante un Valencia con prácticamente casi todos sus efectivos y que además de estar muy acertados sus tiradores, sus interiores Will Thomas y Mike Tobey jugaron a un gran nivel. Dubljevic estuvo más apagado o, mejor, muy bien defendido.

Aparte de los nominados, todos jugaron a un gran nivel. Los dos bases, Sàbat y Pozas, estuvieron excelentes en todos los sentidos, dirigiendo con muchísimo criterio y marcando muy bien el ritmo del partido y anotando. Singler, que en ataque no tuvo su dia, supo jugar para el equipo y darle solidez. Simons oxigenó con sus triples y Kostas dio un recital de baloncesto demostrando que aparte de ser un gran tirador es un gran jugador. Sus seis asistencias lo demuestran. Brodziansky, aletargado en la primera parte, hizo una segunda sensacional y, además, cogió unos rebotes decisivos en el tramo final. Hlinason, en un partido muy difícil para él en lo anímico, estuvo muy bien y cumplió sobradamente al igual que Spires. Ambos llevan unos partidos en los que desarrollan su rol con gran eficacia. Y Nacho, sin poder entrenar durante toda la semana y con una rodilla de aquella manera, no solo no se borró sino que siguió en su gran línea de toda la temporada.

El Obra está en un momento dulce en el juego y continúa su progresión. Llega el parón con la Copa del Rey (más abierta que nunca) y la dichosa ventana. Esta vez bienvenido sea, si ayuda para que Nacho y Obst se recuperen bien y que De Zeeuw pueda hacerlo definitivamente.