El Correo Gallego

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EL DÍA DESPUÉS

PEPE CASAL

Sin... y con...

14.01.2020 
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La salud es lo primero y sin ella es muy difícil que una persona, un jugador o un equipo rindan al 100% de sus posibilidades. Sin fortuna en los pequeños detalles es también casi imposible ganar en los finales apretados y siempre igualados que jornada tras jornada nos depara la Liga ACB. Sin poder entrenar en condiciones y con ausencias de unos y otros, no se logra un juego coral en ataque y la intensidad y coordinación necesarias en defensa.

Todo esto lo acusó el Obra en el primer cuarto en el que el Burgos se encontró con mucha puntería, ADN de bastantes de sus jugadores (McFadden y Clark, aunque Benite esta vez estuvo fallón), y con unas facilidades defensivas por parte de su oponente que sin alteraciones en su velocidad de crucero le permitieron anotar 25 puntos sin despeinarse. El Obra, problemones físico-médicos aparte, negado con el triple, al nivel que el primero de Daum fue festejado por la parroquia de Sar como si se tratase de un gol conseguido en el último minuto de una final de la Champions. Con 2 de 16 en triples y sin defender bien, sobre todo muchas acciones de bloqueo directo, concatenado con inferioridad en el rebote, la diferencia se fue a 14 puntos, que son muchos ante un equipo muy bien armado y mejor equilibrado en su juego de ataque.

La segunda parte fue un poco más normal y Kostas, muy motivado, puso ese plus de intensidad para creer en la remontada, sin que el Burgos se descompusiese en su ritmo con McFadden acertadísimo e indefendible y Bassas haciéndonos un traje. Con todo este panorama y la friolera de 18 puntos en contra, al mando de Navarro, con Daum cumpliendo de 3 y de 4 y con Magee en versión día (en el primer tiempo fue noche), con muchísimas dosis de fe y de esfuerzo se comenzó a barruntar el milagro de la remontada. Peñarroya, confiado por la ventaja, tuvo que volver a meter en la pista a Clark y a Lima para que sujetasen a Daum y a Brodziansky. El Obra remó y remó y el triple de Magee desde 9 metros con Clark tan encima que le hizo falta, deja el -7 en -3 y Sar, que estuvo siempre animando y apoyando, todavía rugió más, pero el Obra no tenía el día. Con muy poca fortuna en las jugadas finales, el triple de Magee que sale del aro, el tiro libre errado por Daum, héroe en el último partido, y con la atolondrada jugada del final, balón al pie, se acaba el partido.

Hay que ser justos y decir que con todos los problemas del Obra en la semana, más el originado por la lesión de Álvaro Muñoz que descompuso el equilibrio del equipo, competir contra el Burgos que venía a ganar para tener opciones de conseguir la clasificación para la Copa del Rey era complicado. Los burgaleses en el cómputo general hicieron más méritos y fueron justos vencedores y se quedaron sin la Copa por el sorpresón del Bilbao de Mumbrú que asaltó el Palau. El próximo partido en Andorra, difícil, pero a ver si los cogemos relajaditos tras clasificarse para la Copa y se recupera parte de la enfermería...