El Correo Gallego

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{ el día después }

PEPE CASAL

El perímetro

01.11.2016 
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El obra comenzó muy bien, con Pustovyi mandando dentro de la zona y su oponente directo, el veterano Zoric, con miedo, escapando de ella. Entre la buena defensa y el acierto en ataque parecía que el encuentro se podía romper por la gran ventaja en el marcador y porque el control del juego lo llevaba Pepe Pozas ayudado por un gran Dulkys y apoyado en un gran trabajo de los interiores. La renta llegó a ser importante y la sensación era de que con un par de canastas más se podría finiquitar el duelo. Cuando McConnell relevó a Pozas se acabó el dominio y vino la reacción de los béticos o sevillanos, como proceda, apoyada por la grada en la que  había bastantes seguidores con camisetas verdiblancas. La ventaja se fue recortando y aunque en líneas generales el trabajo defensivo siguió siendo bueno, no se aprovechó la circunstancia de que los de Tabak sólo contaban con un base nato, Chery, y que incluso tuvieron que recurrir a Milosevic que tirando de fundamentos ayudó a subir el balón.
En ataque, la falta de puntos en el perímetro y la ausencia de peligro cuando Dulkys o Pozas estaban descansando, hizo que las ayudas a los interiores fuesen más largas e intensas y poco a poco la fluidez en el ataque del Obra fue desapareciendo y ocurrió lo normal: si tú no metes el oponente se crece, juega con más confianza y si tiene jugadores con el talento de Nachbar, Zoric o Stojanovski, lo sacan a relucir y te meten en el tercer cuarto el doble de puntos, 28, que los encajados en la primera, 27.
Al final el no rendirse y seguir trabajando con ganas permitió al Obra volver in extremis al partido, pero el hándicap que supone que cuatro jugadores en el perímetro solo consigan dos canastas de 17 intentos, conlleva que lo tienes más que complicado para ganar. Fue una pena ya que con un poco más de acierto para ayudar a la excelente actuación que ofrecieron Pozas, Allen, Dulkys y Pustovyi, la derrota se podría haber evitado. Ante esto solo queda tener esperanza en la mejoría del equipo, sustentada en jugadores como Yusta, ayer desafortunado en el tiro, del que sabemos que es capaz de aportar mucho más. O que Bendzius, bien en el rebote pero también mal de puntería, seguro que poco a poco mejorará. Ojalá con su renovación se anime y ante el Zaragoza vuelva por sus fueros. Nos queda Llovet, que, lógicamente con tan solo unos días de entrenamiento, todavía no tiene ni el ritmo necesario ni la fortaleza imprescindible en sus piernas para acercarse a su nivel habitual.
El próximo partido ante el Zaragoza se presenta como un trámite de urgencia pues es importante sumar la segunda victoria y dar un paso adelante en esta fase de reconstrucción en el que muchos jugadores necesitan una dosis de autoconfianza para crecer en su aportación al colectivo. No va a ser fácil pero creo que se conseguirá.