El Correo Gallego

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CRÓNICA PERSONAL

PILAR CERNUDA

Consejo de Ministros presidido por el rey

17.02.2020 
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NO es la primera vez ni será la última. Fue Adolfo Suárez el primero en tomar la iniciativa de invitar al rey a presidir un Consejo de Ministros, y lo han mantenido todos los presidentes. Este martes el hecho cobra especial relevancia porque se trata del primer Gobierno de coalición, coalición de izquierdas, y en la mesa se sientan ministros abiertamente republicanos e incluso algunos que apuestan por la reforma de la Constitución y la abolición de la Monarquía.

Por otra parte es muy evidente que a pesar de que aparentemente las relaciones entre D. Felipe y Pedro Sánchez son impecables, desde que Sánchez alcanzó la presidencia del Gobierno no ha perdido la ocasión de impedir que el rey tuviera excesivo protagonismo, que ha tratado de acaparar Pedro Sánchez para él mismo.

Al Consejo del martes llega todo trillado, decidido, lo que se busca con la reunión es dar normalidad a la presencia del rey ante un nuevo Gobierno que, constitucionalmente, toma todas las iniciativas.

Lo que puede variar son las formas, la manera en que el jefe del Gobierno se comunica con el rey, le confía los problemas a los que se enfrenta o le pida que coopere en la medida de sus capacidades en labores de mediación, tanto dentro como fuera de España, algo que fue muy habitual con el rey Juan Carlos.

Papel que podría realizar también D. Felipe si no fuera porque Sánchez, asombrosamente, actúa como si tuviera celos de que el monarca le reste presencia. Mejor pensar así que no entrar en profundidades, porque a veces es tan abierta esa actitud que se dispara la rumorología sobre las intenciones del presidente actual cuando limita tanto la agenda del rey.

Ha recibido una invitación de Donald Trump para realizar una visita de Estado a Washington en el mes de abril. No se trata de un asunto menor. Por el nivel de la invitación -visita de Estado no es lo mismo que un visita oficial, Macron es el único europeo que ha recibido ese honor por parte de Trump- y porque EE. UU. es un país prioritario para España por muchas razones, aunque es evidente, y esta invitación lo demuestra, que también España es prioritaria para Estados Unidos.

No lo es solo por las bases españolas, cuyo convenio hay que renegociar dentro de un año. Hay muchas otras razones para que Trump haya propiciado el encuentro. D. Felipe no tiene capacidad de decidir sobre aranceles, ni sobre la guerra comercial entre los grandes bloques, ni sobre el futuro de la Unión Europea o sobre el futuro del Magreb. Pero conoce en profundidad, por sus propias inquietudes y por sus contactos, qué ocurre en esos escenarios que hoy preocupan al mundo.

Además tiene criterio. Por eso Trump quiere escucharle. Probablemente, con más interés que el que demuestran hacia el rey algunos de los que se sentarán mañana en la mesa del Consejo de Ministros.

Periodista