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crónica personal

PILAR CERNUDA

Presupuestos que miran hacia Cataluña

12.01.2019 
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LOS Presupuestos presentados por Pedro Sánchez nacen para ser aprobados y permitir así que éste se mantenga en La Moncloa hasta el final de la legislatura. Es la razón de que, a la primera ojeada, se advierta que han sido elaborados para contentar a socios fundamentales del Gobierno: las generosas inversiones en Cataluña tienen como objetivo conseguir el necesario respaldo de los independentistas del PDeCAT, que de momento siguen empeñados en no apoyarlos aunque ERC ya ha dicho que mejor Sánchez que cualquier otro presidente, porque sería más duro con las exigencias secesionistas. Torra, que no es presidente sino vicario del expresidente, ha anunciado viaje a Waterloo para recibir instrucciones de Puigdemont una vez que entre los dos analicen las propuestas del Gobierno.

Serán los expertos los que desmenucen las entrañas de los presupuestos elaboradas por Montero y Guindos, pero de momento, aparte del intento de seducción a los independentistas catalanes, los no expertos llegan a conclusiones fáciles.

La primera alerta, la bajada en la previsión de crecimiento. Mal momento para anunciarlo, ya que coincide con que varias multinacionales han informado sobre sus intenciones de aplicar reducciones de empleo que supondrán la eliminación de varios miles de puestos de trabajo. Si a eso se une que la reducción del crecimiento, per se, provoca desempleo, hay motivos para echarse a temblar.

Se advierte también que Montero ofrece unas abultadas cifras de ingresos que basa en las nuevas políticas fiscales... pero esas políticas fiscales no han pasado todavía el obligado trámite parlamentario y no se sabe si lo superarán. Con una preocupación añadida a todos estos datos: la deseada subida de las pensiones tendrá sin embargo una consecuencia inmediata, que se reducirá todavía más la caja de la Seguridad Social, un asunto que el PSOE consideraba peligroso cuando se encontraba en la oposición; y la también deseada subida salarial de los funcionarios conllevará la reducción de partidas que todavía no se han explicitado.

Pero se puede deducir que en ningún caso perjudicarán a los catalanes, los españoles a los que Sánchez quiere mimar más que al resto de los ciudadanos para lograr lo que más le preocupa: que Torra regrese de Waterloo con el mandato de poner mala cara para ver si saca aún más para Cataluña durante las negociaciones que se producirán los próximos días, para finalmente apoyar los presupuestos que garantizan a Sánchez al menos un año más en La Moncloa.

Ha sido con cuatro meses de retraso, pero finalmente el Consejo de Ministros ha presentado sus presupuestos. Ahora queda rematar la parte más importante de la faena: el toma y daca, la presentación de enmiendas, el comprar votos con prebendas... Lo de siempre. Con un ingrediente nuevo: que a quienes hay que comprar es a independentistas irredentos que pretenden escindirse de España, pero seguir viviendo de la sopa boba... de España.

Periodista