El Correo Gallego

Noticia 1 de 1 Opinión » Firmas

XOSÉ A. PEROZO

Populismos e incertidumbre

09.12.2018 
A- A+

HACE 40 años las generaciones que veníamos del franquismo llegamos a la aprobación de la Constitución con el Mayo del 68 en la cabeza, además de la necesidad de cimentar la democracia liberal, como la fórmula adecuada de transformación social tras la salida de la dictadura, y con la incertidumbre nivelada por el entusiasmo que la libertad, al fin alcanzada, generaba en nosotros. Sabíamos que el viejo régimen no había muerto pero entregábamos al calendario futuro sus fechas de defunción tratando de evitar traumas mayores. Casi que lo conseguimos.

Ahora celebramos la resistencia de la Carta Magna por cumplir cuatro décadas en vigor y al mismo tiempo contemplamos como en Andalucía, por aquellas calendas entre los territorios más depauperados y esquilmados por el eterno caciquismo, le abre las puertas a un populismo heredero de las esencias franquistas. Además, sumamos a la incertidumbre de semejante novedad el conflicto de los Chalecos Amarillos en Francia, como si las casualidades no fueran otra cosa que una misma escalera de caracol, sobre la que giramos, creyendo subir, cuando en realidad nos eternizamos en los peldaños de vicios contradictorios.

En estos momentos aplaudimos la resistencia de la Constitución temiendo entrar en el túnel de los cambios necesarios y pregonamos que el populismo de extrema derecha ha llegado para quedarse. La incertidumbre, por tanto, tiene ahora pocos visos de felicidad y muchos condimentos de temor.

Desde el estallido de la crisis de 2018 y el movimiento 15-M de 2011, los populismos se han apoderado de las estructuras políticas y sociales, no sólo de España sino del mundo entero, con el fenómeno de internet incidiendo de forma definitiva. En la actual revolución del otoño francés, tras el triunfo arrollador de un líder sin partido, Macron, estamos asistiendo a un conflicto social sin líderes ni organización visible, con el apoyo de partidos populistas, al estilo de la Liga Norte italiana y la mano de Le Pen. Nada que ver con el París del 68 pero es posible que también sirva de canon inmediato.

¿Qué está sucediendo en el mundo?, me preguntaba una amiga no hace mucho. Resulta muy difícil resumir una situación en la que el fracaso del capitalismo y el modelo de crisis liberal han acelerado la desigualdad hasta situaciones sociales insostenibles en paz. La pretensión del crecimiento económico continuado se ha roto, los soportes del consumo y las energías no renovables están en serio peligro, no es cierto que la crisis económica haya concluido y es verdad que nuevas burbujas volverán a romper las bolsas. Magníficos manjares para alimentar los populismos.

¿Y qué nos ofrecen los populistas? Mensajes simples buscando los insultos de las formaciones ideológicamente serias -y lo consiguen-. Propuestas contra las libertades y los logros democráticos alcanzados, haciendo uso de la mano dura. Gracias a la desinformación continuada penetran en muchos tejidos sociales. Utilizan las reglas de juego establecidas -Constitución, monarquía, democracia, autonomismo- para, una vez alcanzado el triunfo, derogarlas legalmente... ¿Qué se ofrece en contra? Manos tendidas desde el oportunismo político coyuntural -por la derecha y por la izquierda extrema- e incertidumbre temerosa desde el centro y la socialdemocracia. Malos síntomas.

Periodista