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políticas de babel

JOSÉ MANUEL ESTÉVEZ-SAÁ

Presente y futuro de Reino Unido

15.12.2019 
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HOY no importa tanto el análisis que hacíamos ayer desde esta tribuna sobre los resultados electorales en Reino Unido, cuanto la previsión que podamos formular sobre el futuro irremediable que tendrán que asumir unos socios europeos que en 2016, manipulados y coartados por las élites políticas de su país, y no desde la base social de un pueblo tan animoso como amigo, emprendió un camino cuya meta final nadie conoce fehacientemente. La mentira, la visión distorsionada de la realidad, el populismo y los cantos de sirena, impregnaron un verdadero y consolidado Estado de naciones que, súbitamente, perdió todo ese aura de gran país y antiguo imperio ejemplar en el que tantos quisieron inspirarse a lo largo de las últimas décadas e incluso siglos.

Hoy Reino Unido apenas constituye un resquicio de lo que fue antaño. Es más; su futuro depende, sorprendentemente, del grado de éxito o fracaso que logren alcanzar quienes encumbran los votos improvisados de unas elecciones tan inmerecidas como innecesarias. Digo más: a estas alturas, el 'brexit' es lo de menos. Lo que de verdad se juegan nuestros hermanos isleños es el futuro inmediato de su antaño admirable país; así como el modelo económico, cultural, político e institucional que los representará a nivel internacional a lo largo de la próxima década, e incluso más.

Las previsiones no son nada halagüeñas. Más allá del incierto futuro político, diplomático, comercial, empresarial y cultural que les aguarda, debemos asumir que también a nivel social, y hasta familiar, la sociedad (des)unida del Reino europeo por excelencia, seguirá enfrentada en el terreno 'glocal' durante, al menos, diez o doce años. No olvidemos que pese a la mayoría absoluta del Partido Conservador, la suma de los votos de los partidos que no deseaban el 'brexit', o querían repensarlo pausadamente, es mayor. Es tal el caos en el que ha caído Reino Unido, que hasta sorprende que incluso antes de los comicios electorales del jueves, hubiese un 80% de partidarios del 'brexit', y un 50% de los que deseaban permanecer en la UE, dispuestos a recurrir a fórmulas violentas para alcanzar sus objetivos. Incluso saber que el 60% de los conservadores partidarios del 'brexit' asumen el impacto económico y social negativo de la ruptura, nos hace estremecer.

Ojalá el deterioro progresivo del nivel de vida británico; el repunte del antisemitismo, del racismo, de la islamofobia y de la discriminación religiosa; y la constatación del decrecimiento de su economía, no nos arrastren a los demás. Porque, hoy por hoy, más allá de los nuevos paraísos fiscales que se puedan formar a ambos lados del mar de Irlanda, conviene saber que el auténtico edén social y cultural, si se gestiona debidamente y priorizando a los ciudadanos, siempre y sólo se asentará en una Europa bien unida.

www.josemanuelestevezsaa.com